con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

jueves, 31 de enero de 2008

La vida secreta de los témpanos



En un mundo más caliente, también suceden cosas buenas. Algo que me parece fascinante es toda la nueva ecología que se está dando dentro de los miles de témpanos de hielo que se deprenden de la Antártica, y que rodean al continente como un cinturón de asteroides blancos, antes de comenzar su migración hacia el norte. Las frígidas y hermosísimas catedrales de hielo flotante -que pueden tener varios kilómetros de largo- se han convertido en verdaderas islas de vida.

Ese hielo no es tan prístino como uno pudiera pensar. En realidad contiene polvos minerales que hay en la atmósfera y que se fueron depositando sobre la nieve durante cientos de años, mientras el iceberg aún formaba parte del continente blanco. Esos mismos polvos nutritivos, al derretirse el hielo, van sirviendo de alimento a una montaña de animales marinos que han decidido vivir en las faldas del témpano, aprovechando la bonanza. Y en el corazón del témpano, el hielo está hirviendo de vida en burbujas y lagos interiores que albergan toda clase de organismos microscópicos. ¡Qué divertido sería bucear dentro de un iceberg!

Entonces este mundo más cálido de habitamos hoy está creando una nueva ecología del hielo. Cada islita (que por debajo del agua es una montaña gigante mirando hacia el fondo) es una explosión de fauna, y la productividad biológica en las frías aguas polares podría ser enorme en un futuro.

lunes, 28 de enero de 2008

Física divertida por iTunes



Este profesor de física se llama Walter Lewin, tiene 71 años y está demostrándoles a sus estudiantes en MIT que el período de un péndulo es independiente de la masa que cuelga del péndulo. Desde hace un buen tiempo ya, es posible para cualquier mortal asistir a clases pregrabadas del MIT que se pueden bajar por Internet, sin tener que estar pagando el billete de la matrícula en el venerable Massachusetts Institute of Technology. Esta feliz idea se llama MIT Open Courseware. Ande. Dele un vistazo. No se me ocurre mejor filantropía que esa, especialmente proviniendo del centro educativo más importante del mundo en materia de ciencia y tecnología.

Quizás uno de los profesores que mejor aprovechan el Open Courseware es Lewin, que se ha convertido en toda una estrella de rock “online” ante audiencias en todo el mundo que disfrutan de lo lindo sus clases pregrabadas sobre temas que van desde electroestática hasta cómo despega un cohete, la trayectoria de un objeto en caída libre o la física de los péndulos, entre otros muchos. Lwein dicta clase con la gracia con que Julia Child les enseñaba a los neófitos las artes de la cocina francesa. Y además tiene la teatricidad de los mejores hits de YouTube.
Y lo mejor: ahora es posible bajar las clases de física de Lewin en iTunes. Para que la guarde ahí junto al rock más ácido del momento. Hay quienes no me lo creen, pero en momento dado, ¡estuvo de N.1 en la lista de los temas más descargados de iTunes!

Lewin me recuerda a mi profesor favorito de astronomía, Robert Kirshner en Harvard. Desafortunadamente para el mundo, Harvard no tiene clases gratuitas por Internet, con lo que Bob Kirshner es privilegio de un puñado de gente con suerte. Mientras tanto, ¡arriba Doctor Lewin!

jueves, 24 de enero de 2008

Cómo desarmar un demonio microscópico



El virus Ebola le hace cosas a la gente que parecen salidas de una versión hipercruel del Juicio Final. Los minúsculos bastoncitos con la punta redondeada tienen la virtud de licuar los órganos uno por uno, convirtiéndolos en una sopa de tejidos y sangre podrida que salen al mismo tiempo por todos los agujeros del cuerpo. Se devora el cerebro, derritiéndolo a parches, mientras la persona sigue hablando y caminando. Con la ayuda de los aviones, convierte a su víctima en una bomba de tiempo intercontinental. Una de sus cepas, el Ebola Zaire, mata a nueve de cada diez personas infectadas. Ebola hace en diez días lo que el HIV hace en diez años. Es un arma biológica ideal. No existe una vacuna. No existe una cura o tratamiento. Los que se curan, se curan porque tienen suerte. Nadie sabe cuál es su huésped animal original. Nadie sabe dónde está su guarida natural. ¿En una cueva en Zaire? ¿En una selva tropical del Congo? ¿Bajo el agua de un lago en Tanzania? ¿En Marte? ¿En un asteroide que pasó por aquí hace siglos? Quienes manejan el organismo, embutidos en trajes espaciales azul celeste en los laboratorios de Bioseguridad 4, en apenas un par de lugares del mundo, le tienen pánico. No importa cuánta experiencia tengan en el manejo de virus letales, sus manos sudan y tiemblan al manipular el asesino invisible dentro de la aguja que están a punto de insertar en un frenético macaco de laboratorio.

Por eso la comunidad internacional de virólogos está conteniendo el aliento ante la noticia de que un investigador de la Universidad de Wisconsin-Madison anunció haber desarmado genéticamente al virus del infierno. ¿Será posible tanta belleza?

Según Yoshihiro Kawaoka, la clave está en el gen VP30, uno de los únicamente ocho genes que tiene Ebola. Como otros virus, Ebola es paupérrimo genéticamente hablando, y depende de las células colonizadas para robarles su maquinaria molecular y poderse replicar. Este gen VP30 fabrica la proteína que hace posible que Ebola se replique en las células huésped. Quítele usted ese gen y no habrá proteína; y sin proteína, voilá: no habrá replicación.

De esta manera, Kawakoa está produciendo cultivos de Ebola “castrados” con lo cual no hay peligro de infección, facilitando la vida y devolviendo el aliento a los investigadores que buscan una vacuna, con manos temblorosas dentro de su traje espacial.

El informe de Kawakoa, en la Universidad de Madison-Wisconsin, está aquí

lunes, 21 de enero de 2008

Genes y raza


Hoy 21 de enero, en que la gente recuerda a Martin Luther King Jr., todo el asunto de la raza se remece un poco en EE.UU. Aún más cuando tenemos a un candidato negro a la presidencia. Y claro, las columnas de opinión se llenan de comentarios acerca del escabroso nuevo tema del ADN y la raza. Cuando el genoma fue decodificado, hace ocho años, lo primero que se dijo fue que el 99 por ciento de nuestros genes son idénticos. Pero nuevas investigaciones están descubriendo que en el 1 por ciento restante se pueden ver diferencias entre la gente de los diversos continentes. Los genetistas están identificando pequeños fragmentos de ADN que explican el color pálido de la piel de los europeos, la tendencia que tienen los asiáticos a sudar menos, y la resistencia que hay entre algunos africanos a ciertas enfermedades.

A medida que la información sale del laboratorio a la calle, se ha ido creando la imagen de que la gente de distintas razas tiene un ADN diferente. Y entonces ya es posible hacer pruebas de ancestro en las que a uno le dicen qué porcentaje tiene de genes de tal o cual raza u origen continental. Y hasta hay algunas drogas específicamente diseñadas para personas de ciertas razas que están predispuestas a ciertas enfermedades. Aunque esos son precisamente los beneficios que uno espera de la genética, ya algunos críticos temen que se use la información genética para usarla especulativamente y torcerla como arma en alguna nueva oleada de racismo moderno. Por ejemplo los controvertidos comentarios de James Watson acerca de la potencial correlación entre raza e inteligencia.

Al mismo tiempo hay nuevas investigaciones señalando que los valores culturales pueden ser una fuerza sorprendentemente grande, hasta capaz de producir cambios en las conexiones neuronales del cerebro. Esos hallazgos apoyan lo que dice el gurú de la genómica Craig Venter, quien opina que la raza es un “concepto social, no científico”.

Toda esta cuestión es entre miedosa, irresistible y muy interesante. Algo así como meterse por entre un campo minado.

jueves, 17 de enero de 2008

Pequeños y osados navegantes


¿Alguna vez se ha preguntado cómo los peces-bebé encuentran un hogar? Piense en su odisea: un día su madre desova un montón de huevos por ahí en mar abierto. Después su padre los cubre con una nube de esperma reproductora. Y cuando usted nace, no sólo no tiene ni idea quiénes son sus progenitores, sino dónde queda su casa.

Para descubrir cómo se orientan las diminutas larvas en el mar para hallar un arrecife coralino, Claire Paris de la facultad de ciencias marinas Rosenstiel de la Universidad de Miami se inventó un aparato bastante inteligente: es algo que parece una cometa sumergida, diseñada para detectar y cuantificar la orientación de los pececillos dentro del ambiente pelágico, es decir, en mar abierto. El aparato queda a la deriva mientras una cámara filma los movimientos del animal, que está contenido dentro de unas paredes circulares.

Lo interesante es que el sistema puede cambiarle las condiciones del juego a la larva, simulando cambios en la química del agua, o en la acústica, o en los campos magnéticos, para ver cómo responde el animalillo para poder navegar. Y claro, la cámara de video tiene una luz infrarroja para filmar de noche.

Quizás un día los pequeñines nos enseñen a vivir sin GPS.

El boletín de prensa de Rosenstiel está aquí.

lunes, 14 de enero de 2008

GPS, Google Earth y taparrabos




Imagine a un indio del Amazonas con su taparrabo rojo, un arco y flechas en la mano izquierda, y en la mano derecha… un GPS. Bienvenido a la protección de la selva, estilo siglo 21. Gracias a un proyecto desarrollado por el grupo ambientalista Amazon Conservation Team, ACT, varias tribus indígenas de Surinam, Brasil y Colombia están usando GPS, Google Earth y otras tecnologías para hacer mapas de sus vastos territorios, que les ayuden a defenderse del batallón de biopiratas, urbanizadores, mineros ilegales, rancheros, madereros y petroleros que están acabando con la frágil región amazónica y apropiándose de sus tierras.

ACT les está dando las herramientas, la experiencia cartográfica y la ayuda financiera necesarias. Y ahora, docenas de líderes indígenas están recorriendo sus territorios a pie, con mapa y GPS en mano. Los mapas por sí solos podrán no detener a los invasores, pero son el paso en la dirección adecuada, porque permiten delinear fronteras en forma precisa y darles algo con qué pelear la pelea legal. Algunas de las tribus incluso tienen Internet, están pasándole a su gobierno las coordenadas de actividades no muy ortodoxas que ven en Googe Earth, para que se investiguen. Hay cosas como pistas aéreas clandestinas que uno podría buscar durante siglos a pie, y sólo se ven por satélite.

Claro que, como dice Andy Isaacson en un reciente número de la revista WIRED, “esta avanzada tecnología podría sólo hacer que los indígenas usen la selva para enriquecerse ellos mismos (¿y quién los habría de culpar?)”.

martes, 8 de enero de 2008

Sin jirafas no hay hormigas


Se llama “mutualismo” y es cuando dos especies que no tienen nada qué ver dependen directamente una de la otra. Un caso de mutualismo extremo, según un nuevo estudio de T.M.Palmer y J.R. Goheen de la Universidad de la Florida en Gainsville (junto con otras instituciones), es el de los grandes herbívoros africanos y las hormigas. Si los elefantes, las jirafas y otros herbívoros llegasen a desaparecer de las planicies occidentales africanas, los efectos podrían extenderse hasta las hormigas y las acacias donde viven los insectos.

La cosa funciona así: en las sabanas africanas existen por lo menos cuatro especies de hormigas que dependen de una cierta especie de árbol de acacia para alimento y abrigo, aunque cada especie usa al árbol de formas diferentes. Durante diez años los investigadores cercaron un parche de acacias en Kenia para que los elefantes y las jirafas no se los comieran. Lo que sucedió dejó sorprendidos a los expertos: el tamaño de las colonias de hormigas disminuyó, y hubo una especie que se convirtió en la dominante, arruinando la armonía que existía antes. Esta situación a su vez dejó expuesto al árbol a más ataques por parte de escarabajos que afectó su salud y crecimiento.

Como señaló alguna vez el premio Nobel Paul Ehrlich, perder una especie es como reventar un remache en el ala de un avión. Uno puede reventar muchos remaches y el avión podrá seguir volando. Pero, ¿quién sabe cuántos remaches más habría de perder el ala para que el siguiente en reventar echara a pique la maquinaria?

miércoles, 2 de enero de 2008

Una cobija para el Hubble


En agosto, el telescopio favorito de mucha gente va a recibir un regalo poco usual: una cobija térmica. Las mantas de las naves espaciales tienen la misma función que la ropa para la gente: abrigar y proteger de los elementos. En el espacio esos elementos van desde radiación hasta micrometeoritos y cambios abruptos de temperatura. Entonces los técnicos del Centro Espacial Goddard de la NASA (que tienen experiencia en diseño de disfraces y telas para muebles) confeccionaron especialmente para el Hubble un suéter a base de 16 capas de aluminio y una capa externa de teflón.

El bueno del Hubble ha corrido con suerte: si hubo un momento en que se pensó dejarlo abandonado a su suerte, ahora recibe los mimos de una madre que lo trata como hijo pródigo. Y con toda la razón: ese magnífico telescopio ha sido responsable de algunos de los descubrimientos más importantes de la astronomía moderna. Pero el abrigo es sólo parte de los regalos que va a recibir el Hubble: la misión también le llevará pilas y giróscopos nuevos para que pueda orientar su ojo en el cielo.

Este video muestra a los ingenieros/astronautas/buzos practicando en el Laboratorio de Flotabilidad Neutral (la enorme piscina del Centro Espacial Johnson en Houston) el mantenimiento que le harán al telescopio en agosto.