con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

martes, 30 de octubre de 2007

Su pastillita de polifenol



Al parecer el próximo medicamento contra el cáncer podría provenir directamente de los escaparates del supermercado. En un estudio que hizo la Federación Americana de Biología Experimental, un producto químico que se encuentra en el vino tinto, el té verde, las frutas y los vegetales podría ayudar mucho contra el cáncer y las enfermedades cardiacas, según la dosis con que se administre.

La sustancia química se llama polifenol. Es un poderoso antioxidante y funciona cortando el suministro de sangre a los tumores, evitando que se formen nuevos vasos sanguíneos, o sea, matando al tumor de hambre y facilitando la circulación. La dosis necesaria, sin embargo, sería tomarse una botella de vino diaria con una montaña de frutas y vegetales. Pero entonces terminaríamos todos hechos unos beodos.

Aunque los beneficios están en los pasillos de los supermercados, la idea es más bien convertir estos químicos en pastillas, dicen los investigadores. Serían más baratas y concentradas. Claro que no tendrían ese retrogusto frutilloso, o las “patas robustas”, o la “penetración larga”, como tan físicamente describen los enólogos a un buen vino.

(Disculpar el comercial a la Rioja, ¡pero fue la primera fotografía que encontré!...y ademas es regio vino)


jueves, 25 de octubre de 2007

Naranja mecánica profunda




Sucedió en mayo, pero ¡vaya si sigue vigente! Es absolutamente sensacional: nada menos que una misión de la NASA, que exploró el cenote (un pozo de agua dulce y cálido, e increíblemente hondo) más profundo del planeta: Zacatón, en Tamaulipas, México.

La misión se llamó Deep Phreatic Thermal Explorer (DEPTHX), o explorador termal freático profundo. Y consistió en desarrollar una especie de naranja-robot, en conjunto con la Universidad Carnegie Mellon y la empresa Stone Aerospace de Texas. Pues la mandarina descubrió el fondo arenoso a 300 metros. Eso es muy, muy hondo para un pozo que no está en el océano. Aquí en la Florida he acompañado a estudiantes de la U. de Miami a explorar robóticamente otros cenotes mucho menos profundos, pero cuyo fondo carece completamente de oxígeno. Eso significa que las cosas que caen allí dentro se preservan de forma asombrosa: hasta restos de indígenas de hace 10,000 años.

¿Qué es lo genial del Dephtex? Varias cosas: la “naranja” incorpora tecnologías hiper-avanzadas de navegación, software, robótica y materiales, que podrán un día ser usados para explorar el océano que se esconde debajo de la gruesa capa de hielo de la luna de Júpiter, Europa. Lo más importante es que la sonda puede programarse para que navegue de forma autónoma (sin un cable que la conecte a la superficie), mapeando el terreno en 3D y usar esos mapas para regresar a casa por sí solita, sin ninguna ayuda de GPS. Y puede descender hasta 1,000 metros.

Ya veo el futuro: toda una cosecha de naranjas mecánicas navegando por el mar interior de Europa, haciendo mapas, y reportando sus descubrimientos a un orbitador en forma de mega-mandarina.

lunes, 22 de octubre de 2007

¡Bravo, U. Politécnica de Madrid!


Hace poco salí del metro de Washington en la estación del Smithsonian para encontrarme con que el Mall estaba parcialmente “invadido” con una serie de casas prefabricadas. Se trataba de un concurso genial organizado por el Department of Energy, llamado la Decatlón Solar. El concurso desafió a 20 equipos de estudiantes universitarios en el mundo entero a diseñar, construir y hacer funcionar totalmente una casa a base de energía solar. Es decir, una casa para 2 personas que cumpla con 10 requisitos específicos (de ahí el nombre de decatlón) para liberarla del uso de fuentes tradicionales de electricidad.

El equipo de la Universidad Politécnica de Madrid, con quienes pude conversar brevemente, sacó el quinto lugar, con su Casa Solar. ¡Felicitaciones a todos ellos! Y ahora piensan hacer una Decatlón Solar en Europa. A ver si algún día logramos crear soluciones solares que nos ayuden a destetarnos parcialmente del petróleo y el carbón.

Este es el portal de los chicos de la Politécnica: http://www.solardecathlon.upm.es

martes, 16 de octubre de 2007

Luz Portátil





Un equipo de científicos y diseñadores de Boston inventó una interesante tecnología que se llama Portable Light/Luz Portátil. Consiste en entretejer diminutos cristales electrónicos entre las fibras de textiles que pueden ser convertidos en ropa, bolsos, etc. Durante el día, las luces LED -las mismas que alumbran los relojes digitales y las lucecillas rojas que parpadean en los zapatos tenis de los chicos- recogen la luz del sol y la guardan, para convertirse en una fuente de alumbrado durante la noche.

Estas telas Portable Lights tienen el potencial de transformar las vidas de personas sin electricidad en todas partes del mundo, dice la líder del proyecto, Sheila Kennedy, directora de la firma Kennedy & Violich Architecture, Ltd., en Boston. Kennedy y su equipo viajaron a México para donar los textiles al pueblo de artesanos Huichol, en la Sierra Madre.

El obstáculo más interesante fue inventar la manera de recargar los bombillos LED sin electricidad. Los investigadores sabían que querían usar la luz del sol, pero no podían usar los paneles solares tradicionales por lo pesados que son. Entonces se inventaron un panel nuevo que es flexible y plano, como una servilleta de tela, de apenas cinco por dos centímetros. Los paneles flexibles se cosen a circuitos que los conectan con una pila de litio -como las usadas en los teléfonos celulares- y la pila a su vez está conectada a los LED en la tela. El montaje completo está protegido con una gruesa capa de plástico.

Con solo tres horas de exposición a la luz del sol, la pila acumula carga suficiente para darle electricidad a la tela durante diez horas. Ahora los Huichol están tejiendo las telas Portable Lights en nuevos patrones en sus bolsos. Y la lista de espera de mujeres que quieren la tela, va en aumento.

Fotos, cortesia de Kennedy & Violich Architecture.

miércoles, 10 de octubre de 2007

¡Que venga otro Sputnik!


Hace pocos días compré en la tienda de un museo de arte moderno una pequeña escultura con imanes para organizar los memos del escritorio. Me gustó porque es idéntica al Sputnik. Esa primera luna soviética sigue siendo uno de los satélites más artísticos que se han diseñado. Me gustaría ver una copia gigante en algún parque urbano, algo así como las esculturas de Claes Oldenburg, quien le rinde culto a objetos tan cotidianos como un gancho para colgar ropa, un tornillo, o un borrador, agrandándolos al tamaño de edificios. Después de todo, el valiente argonauta se merecería semejante reconocimiento: Sputnik le abrió la puerta a la era de los satélites, que 50 años después son los aparatos que, simplemente, rigen al mundo.

Hay al menos 850 de ellos activos orbitando al planeta, más todos esos otros satélites militares, tan secretos que es como si no existieran. Hoy en día damos por sentado la inmediatez de las noticias televisadas, la comodidad de los celulares, la abrumadora cantidad de información vital constantemente a nuestros pies. La industria privada lanza satélites a manos llenas. Tantos, que ya ni se molestan en anunciarlos. El negocio está tan bueno como vender panes calientes a la salida de un colegio.

¿Necesita Estados Unidos otro Sputnik que le aguijonee los costados con una nueva carrera espacial y le obligue a hallar el camino responsable del uso del espacio? No hay nada como la competencia para empujarlo a uno a sacar a relucir lo mejor que tiene. Por eso, ¡que venga otro Sputnik!

miércoles, 3 de octubre de 2007

Colmillos poderosos en mandíbulas débiles



Un equipo de investigadores australianos (Universidad de Newcastle) y británicos (New South Wales University) dicen que el gato prehistórico de colmillos de alfanje y nombre terrible, Smilodon fatalis, podría haber tenido colmillos aterradores, pero que los músculos de sus mandíbulas eran relativamente débiles. En otras palabras, que cualquier león africano tiene una mordedura tres veces más poderosa que la del gato legendario. La conclusión es resultado del estudio computarizado (CT scan) que comparó el cráneo de un Smilodon con el de un león moderno, para entender la fuerza que eran -o son capaces- de aplicar antes de hacer trizas el mecanismo digital.

La pregunta obvia -que muchos medios de prensa dejaron por fuera- es, desde luego, para qué eran esos colmillos de alfanje. Los caninos gigantes estaban colocados en el maxilar de los gatos, y no en la quijada misma. Los expertos se preguntan si quizás el masticar y la capacidad de cerrar la mandíbula no tenían mucho que ver con la destreza de esos colmillos para agarrar, sujetar y pinchar a la presa que se retorcía entre sus dientes. De todas maneras, acusar a este gato formidable de ser un pelele es ir demasiado lejos. Porque de cualquier manera que se miren los colmillos, de seguro podrían abrir un agujero en la yugular de alguien. Y rematarlo con su musculatura y garras espectaculares. Estos nuevos estudios sólo confirman que los gatos de largos colmillos son aún más misteriosos de lo que suponíamos.