con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

domingo, 26 de julio de 2009

El amor no es una coincidencia

¿Tiene usted mariposas en el estómago cada vez que ve a su pareja? No es una coincidencia. Puede ser simplemente que usted y su pareja son genéticamente compatibles. Por lo menos a eso le apuesta GenePartner, una compañía suiza que ofrece pruebas de ADN para ayudar a predecir qué parejas “encajarán” bien, usando los genes como “casamenteros”.
GenePartner se enfoca en estudiar un grupo de genes: los antígenos de leucocitos humanos, o HLAs, los cuales cumplen un importante papel en el sistema inmunológico. La teoría es que los hijos de parejas que tienen HLAs distintos tienen el potencial de heredar respuestas inmunes más variadas, es decir, serán más inmunes a las enfermedades. Otra parte de la teoría es que las HLAs ayudan a las personas a filtrar a compañeros en potencia con los cuales podrían estar demasiado estrechamente relacionados. Y que por eso las mujeres inconscientemente se sienten más atraídas al olor de los hombres con HLAs diferentes a los suyos. Es decir, la teoría está basada en un importante principio evolucionario para mantener viable a la especie humana. GenePartner hizo un estudio con un cuestionario a casi 300 parejas, tras el cual desarrolló un algoritmo para predecir la compatibilidad basada en las combinaciones de HLAs.

Y lo ideal, dicen, es que este “acoplamiento genético” vaya acompañado de los otros factores sociales que miden las demás empresas dedicadas a unir parejas, cosas como la edad y los intereses. Algunos expertos opinan que la evidencia del papel de los HLAs en la escogencia de un compañero no está del todo demostrada científicamente. Pero GenePartner piensa que muchas almas solitarias estarían dispuestas a darle una oportunidad. Sólo es cosa de pedir el “kit” con el palillo y el algodón, humedecerlo con saliva, y enviarlo de regreso a Suiza con un cheque de US$99. A vuelta de correo le enviarán un GenePartner ID, y más adelante le mandarán los IDs de las personas que son genéticamente compatibles. Y entonces las podrá contactar por Facebook, o cualquier sitio de conocer parejas. ¡Buena suerte!

martes, 21 de julio de 2009

Algo enorme...


…se estrelló contra el pobre Júpiter hace unos días. Específicamente, en la región del polo sur. Mi amiga Adriana Ocampo Uria en la NASA me envió estas interesantes imagenes. Una es infrarroja, tomada por el Infrared Telescope Facility en Mauna Kea, Hawai. En esta se ve una “cicatriz” de tamaño de la Tierra sobre Júpiter. El impacto está siendo rápidamente confirmado por astrónomos de la agencia espacial. Fue descubierto el 19 de julio gracias a las fotografías de un aficionado en Australia, Anthony Wesley. Lo curioso es que la colisión cósmica tuvo lugar exactamente 15 años después de la del cometa Shoemaker-Levy 9, ese que se desintegró en varios trozos. Genial. El reporte de la observación de Wesley está aquí.


“Me alegro mucho de que exista Júpiter”, dijo Wesley en una entrevista. “Si algo así le hubiese pegado a la Tierra, sería nuestro fin. Júpiter es como una aspiradora que se chupa estos asteroides “gigantes antes de que nos caigan encima a nosotros”.


¡Amén, Anthony!

sábado, 18 de julio de 2009

Una noche “entre los planetas”

Foto: Alicia Ines Horton

No hace mucho me encontré nuevamente a Buzz Aldrin, el gregario caminante lunar del Apollo 11, durante un excelente simposio en MIT en celebración de los 40 años de Apollo. MIT fue la principal organización, aparte de la NASA, en hacer posibles los vuelos lunares. Y luego, alcancé a Buzz a la entrada de la Boston Pops, después de un concierto apoteósico en el cual la orquesta tocaba la música de los Planetas de Holst, y Aldrin narraba sus momentos en la cápsula espacial, con fotos, animaciones y videos de la NASA. Fue uno de esos raros momentos mágicos que no se volverán a repetir cuando fallezcan personajes históricos como Aldrin. Un trozo de 4 minutos de ese concierto está disponible en las páginas web de la revista española Muy Interesante.

sábado, 4 de julio de 2009

El fondo del abismo, ¡finalmente!



Aún no entiendo por qué fue tan poca la publicidad que se le hizo a una de las hazañas tecnológicas más significativas en la exploración de los océanos. Fue hace un par de meses, a lo sumo: el sumergible no tripulado Nereus, del Woods Hole Oceanographic Institution, llegó al punto más profundo de los mares: -10,911metros, en la Fosa Challenger, dentro del sistema de trincheras marinas de Las Marianas, frente a la isla de Guam en el Pacífico. Sólo una vez logramos llegar a ese punto, y eso fue hace prácticamente 50 años, con el batiscafo tripulado Trieste, ya que el sumergible japonés Kaiko se perdió durante una inmersión en 1995.

El logro de haber regresado a esa profundidad lo comprenden quienes saben de lo que es capaz la presión hidrostática. A -10,911 metros, la fuerza implosiva del agua es tal, que es equivalente a tener un jet jumbo con todo y pasajeros en cada centímetro cuadrado del cuerpo. Esa, (y el poco dinero dedicado a la exploración de los mares) es la razón por la cual sabemos más acerca de la superficie de Marte que acerca de los puntos más profundos de nuestro propio océano. Un cuerpo humano desprotegido a esa profundidad pronto quedaría convertido en una pulpa irreconocible.

Y sin embargo, cuando uno de los ingenieros de la expedición me mostró hace una semana los videos aun inéditos tomados por las cámaras de Nereus, quedé asombrada al ver la presencia de pececillos casi transparentes y otras sombras que pasaban tras las poderosas luces LED del aparato. Allí abajo, a casi 11 kilómetros de profundidad, hay vida. Mucha más vida de la que nos imaginamos. Fue emocionante ver ese video –que en algún momento de este año supongo que será hecho público para Discovery Channel, cuyas cámaras estaban a bordo del buque de la expedición—pues sabía que estaba viendo fauna que nadie ha visto nunca antes.

Los diseñadores de Nereus llevan una década esperando y recogiendo cada uno de los adelantos tecnológicos necesarios para llegar al fondo del abismo: un sumergible operado remotamente con la posibilidad de andar en forma autónoma, haciendo mapas del lecho oceánico como un orbitador toma datos del suelo marciano desde arriba. Un aparato que además de ello es capaz de posarse sobre el suelo, para hacer estudios precisos de un punto exacto. Nereus tiene un sistema de esferas de cerámica para aligerar su peso; tiene luces LED, que usan menos energía y dan más luz; tiene baterías que pesan menos y duran más; pero especialmente, Nereus tiene un delgado cable de fibra óptica, no para ser controlado desde arriba, sino simplemente para mandar y recibir información en tiempo real. Desde fotos y video, hasta órdenes de desplazamiento.

En una era en la que las herramientas de la astronomía y la exploración espacial salen casi a diario en las noticias, es bueno volver los ojos hacia el otro lado. Y celebrar esta magnífica hazaña de Nereus y de Woods Hole. Para mí, esto ha sido equivalente a posarnos en el suelo de Europa o Titán. Sólo que nadie parece haberse dado cuenta.