con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

lunes, 20 de julio de 2015

Esta no es una roca cualquiera!


Lo puedes leer en Scientific American Espanol

El pasado 14 de julio, mientras los ojos de la Tierra estaban puestos en las aventuras plutónicas de la nave New Horizons, la antena del Observatorio de Arecibo  en Puerto Rico, recibía estas imágenes de radar del extraño asteroide 2011 UW158, a 6,9 millones de kilómetros de distancia. Son las primeras versiones detalladas del objeto.

UW158 no es una piedra cualquiera: mientras que la mayoría de los asteroides está compuesta de rocas unidas holgadamente por la gravedad, este parece ser un solo objeto de 300 por 600 metros, con forma de nuez sin cáscara. Por si esto fuera poco, o quizás por esta razón, rota extremadamente rápido: una vez cada 37 minutos; solo dos asteroides así de grandes y con esa velocidad de rotación han sido observados anteriormente.

“Su forma, tamaño y rotación sugieren que hay algo más que gravedad dándole cohesión, o de lo contrario el asteroide se rompería durante sus giros”, explica el Dr. Patrick Taylor, quien dirigió las observaciones del departamento del Radar Planetario de Arecibo.

Una de las lecciones que los científicos quieren aprender de los asteroides en general es cómo se forman estas rocas. Hay dos escuelas de pensamiento: o bien son los restos de un planeta que se rompió, o son trozos de lo que habría podido formar un planeta, pero que nunca tuvo la oportunidad. El sobrevuelo de asteroides raros como UW518 provee municiones para ese tipo de estudio.

domingo, 19 de julio de 2015

Amor plutónico




Es un mundito rojizo con una mancha clara en forma de corazón. Un planetita de apenas 2,370 kilómetros de diámetro, que cabría holgadamente entre Bogotá y La Paz. Está acompañado de cinco satélites naturales, con los que forma su propio mini-universo, allá donde en el colegio nos decían que acababa nuestro Sistema Solar.

Pero sucede que esa lejana esfera de roca y hielo no solo abre la puerta a una nueva clase de planetas, los planetas enanos (que algunos prefieren llamar ‘menores’), sino que está redefiniendo nuestro anticuado concepto de la arquitectura del Sistema Solar en que vivimos. Gracias a lo que nos está enseñando, Plutón, a quien alguna vez herimos en su amor propio al cambiarle de estatus, es ahora objeto de nuestro renovado ‘amor plutónico’.

En efecto, las imágenes enviadas por New Horizons hace unos días están demostrando por qué la NASA es la mejor marca-país que tiene Estados Unidos: de la noche a la mañana transformó lo que durante décadas fue una bola pixelada, en un mundo real, lleno de complejidad, diversidad y textura, con el potencial de cambiar paradigmas.

Lee el resto de la nota en EL TIEMPO de hoy.