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Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

sábado, 5 de julio de 2008

Los Andes son unos adolescentes


Foto: El Illimani preside sobre La Paz, en Bolivia.

La revista Science (vol 320, p 1304), sacó en junio una nota acerca de la edad de la Cordillera de los Andes que me intrigó mucho por su dramatismo. Los venerables Andes, cuya edad había sido calculada por geólogos igualmente venerables en unos 40 millones de años, en realidad son unos infantes de seis millones de años, diez a lo sumo. ¿Cómo así? Los nuevos datos sugieren que los Andes se elevaron lentamente por un tiempo, pero que de repente se dispararon entre 1.5 y 2.5 kilómetros hacia arriba. Algo así como lo que les pasa a los adolescentes.

Esta es la conclusión de Carmala Grazione y otros geólogos de las universidades de Rochester y Caltech, la cual se contrapone de lleno a la teoría de un nacimiento progresivo y a lo largo de muchos millones de años de estas montañas. Las nuevas investigaciones no disputan que la cordillera se formó a partir de la colisión de las placas tectónicas de Nazca, que yace bajo el Océano Pacífico, y la de Suramérica. Pero añade algo sorprendente, diciendo que en un momento dado durante el largo estrellón, las montañas fueron abruptamente liberadas de una carga muy pesada que tenían debajo, y que entonces se dispararon hacia los cielos.

Sucedió, según los expertos, que en lugar de erosionarse lentamente, la “raíz” de las montañas se desprendió y cayó al candente manto del interior del planeta. (Esto en física se llama "delaminación"). Libre de ese lastre, la cordillera se alzó como un globo, irguiéndose 4,000 metros en menos de 4 millones de años.

Lo que yo siempre me pregunto cuando hablo con los científicos es ¿cómo rayos hicieron para saber eso? En ese caso la técnica consistió en determinar el cambio de la composición química de las rocas en el Altiplano entre Bolivia y Chile. Esa química cambia debido a las lluvias y la nieve. Cuando los sedimentos se depositan en condiciones de baja temperatura, los átomos de algunos isótopos raros terminan my cerca uno del oro dentro de la estructura del cristal resultante. Casi como si quisieran cobijarse del frío. En cambio, cuando la temperatura ambiental es alta, la distribución de esos átomos es más dispersa. De esta forma es posible estimar la elevación a la cual se formaron los sedimentos. Por otro lado, viendo la presencia de sedimentos marinos en diferentes alturas de las montañas, fue posible calcular cuánto se demoraron en subir desde debajo del mar hasta su altura presente.

Recuerdo hace unos años, cuando el zoroche (o mal de altura) casi me tumba de bruces sobre la lengua de hielo del glaciar de Chacaltaya, en Bolivia, la pista de esquiar más alta del mundo. La sensación de que todo te da vueltas, de que el morral se siente como cargar un dolmen de Asterix en la espalda, me hacía pensar que llegar a la cabecera del Chacaltaya era imposible. Recuerdo haber pensado entonces que estas montañas estaban creciendo frente a mis ojos. ¡Resulta que no estaba muy lejos de la realidad geológica!

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