con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Mi loca expedición con la WWF

Inia geoffrensis es una de las tres especies de delfines de rio que habitan el Amazonas.


El mágico y primitivo delfín rosado del río Amazonas, que las leyendas aseguran es una persona disfrazada; el “oso de anteojos”, el único oso del continente suramericano, que habita en los bosques andinos del interior del país; la tortuga marina del Pacífico y las nuevas técnicas para salvarla de su captura incidental; la exótica Isla Gorgona, la “Papillón” colombiana, ahora convertida en un laboratorio natural único en su género, dueña de una increíble cantidad de serpientes que cuelgan como lianas de sus selvas.

Son los cuatro lugares que estaré visitando a partir de la semana entrante y hasta mediados de diciembre, en una serie de expediciones en Colombia con biólogos de la World Wildlife Fund, esa reconocida NGO ambiental del oso panda en su logo. Las salidas, que llevo trabajando desde hace un año, pintan como un cruce entre expedición Von Humboldt, filmación de Animal Planet y aventura con Jacques Cousteau.

Quiero ir al Amazonas, al “río de los mil ríos”, porque es uno de los últimos reductos tropicales realmente salvajes que nos quedan. Y quiero hacerlo siguiendo a un biólogo. Quiero aprender sobre esta ecología, que obliga a los peces a comer frutos de los árboles inundados, y a los extraños delfines de cuello cauchudo a nadar por entre sus ramas sumergidas como si fueran aves en un jardín. Quiero entender lo que el calentamiento global, la deforestación, la minería, la pesca y la pérdida de identidad de las culturas, están haciendo con el pulmón del mundo y los bosques de niebla. Quiero poder capturar la saga del elusivo oso de las brumas, cuyo antifaz realmente recuerda un par de gafas. Y quiero conversar con los pescadores artesanales acerca de los ires y venires de su recurso de vida.

Pero la logística del viaje se me ha venido encima. Y ese detrás de las cámaras de un periplo a tres climas donde abundan la malaria, la fiebre amarilla y el dengue, no es cualquier cosa. Entre las vacunas contra la fiebre amarilla, el tifo y la hepatitis, los mosquiteros, los repelentes ecológicos, las botas pantaneras, las pastillas curativas de la malaria (crucemos los dedos), la ropa inteligente, el hidrófono para grabar los sonidos de los delfines bajo el río (un lugar tan opaco que ha forzado a los residentes a comunicarse a voces), la cámara de video sumergible para captar algo fantasmagórico entre las aguas llenas de taninos, el resto de la electrónica y los equipos de buceo, la cosa se complica sobremanera.

Pero bueno. Yo misma me inventé todo este rollo. Y ahora, ¡hay que pasar por el! Me satisface mucho ver la clase de respuesta que he obtenido con esta iniciativa: No solo el apoyo de la WWF, y su jefe de prensa en Colombia, Julio Mario Fernández, sino el de mis compañeros de grupo: Mauricio Granados, mi fotógrafo de cabecera y gran amigo, ayudado por su valiente esposa, Eliana. Mis amigas biólogas Paula Torres Londoño e Yvonne Valcárcel, que no dudan un instante en meterse entre la espesura, con una sonrisa en los labios. Y la querida Familia Largacha, encabezada por el intrépido Andrés, que además de ser absolutamente genial y divertido, tiene la ventaja de ser agente de viajes, lo cual ayuda muchísimo.

Espero poder contar poco a poco sobre la expedición, a medida que tenga acceso a Internet. Por lo menos, me prometo a mi misma hacer un diario, que habré de compartir con los lectores de este blog.

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