con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

martes, 29 de julio de 2008

Hágase la NASA



El decreto de ley que creó la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio, NASA, salió el Senado estadounidense exactamente hoy hace 50 años. Pero la agencia comenzó operaciones el 1ro de octubre. Por eso su “cumpleaños” en grande se celebra ese mes. El motor detrás de la creación de la agencia espacial, fue naturalmente el lanzamiento del satélite soviético Sputnik, el 4 de octubre de 1957, seguido de sucesores más pesados. En medio de la Guerra Fría, un país que aspirara a la supremacía global no podía dejar pasar desapercibido semejante reto. Estados Unidos ya tenía sus propios planes de enviar satélites al espacio, dentro del Año Geofísico Internacional. Pero los eventos en Rusia lo que hicieron fue acelerar esos planes, hasta convertirlos en una carrera memorable, y poner el acelerador en la creación de una agencia espacial.

Con estos 50 años termina esa primera era espacial. La era en que aprendimos a romper la tiranía de la gravedad, a vivir en órbita, a reparar lo que se daña, a entender cómo funciona nuestro planeta visto desde el espacio, y a inventar tecnologías que han revolucionado nuestra calidad de vida en la Tierra. (El simple hecho de estudiar algo en la ausencia de gravedad produce los descubrimientos más inusitados en su estructura, comportamiento y evolución; eso ha significado avances radicales en medicina, ingeniería, biología y farmacéutica -tecnologías que la agencia espacial llama 'spinoffs'). Desde noviembre de 2000 -algo de lo que no muchos se dan cuenta- hemos estado viviendo en forma permanente en el espacio, turnándonos períodos de cuatro y más meses en órbita.

El resto es historia: las visitas a la Luna, la exploración interplanetaria, los pasos de gigante en la astronomía, la observación terrestre de fenómenos ambientales, las transmisiones por satélite, la exploración marciana.

La gente que trabaja con el espacio -ingenieros, técnicos, funcionarios de prensa, entrenadores, guardias de seguridad- tiene en común la pasión por la exploración. He entrenado a su lado en aviones que producen microgravedad y en cámaras de altitud, y he pasado largas horas escuchando de ellos cosas maravillosas sobre el olor del espacio, el silencio en el espacio, el miedo en el espacio; me han hablado de sus familias y de sus seguros de vida; de sus clases de ruso y de la falta que hace un buen vino tinto a bordo del shuttle.

No todo es rosado en la NASA. El presupuesto (US$57 dólares anuales por cada persona que paga impuestos en EE.UU.) se ha ido encogiendo, dándole paso a la filosofía de “más barato, más rápido, mejor”. Y sólo el futuro dirá si nuestro romance con el espacio producirá otra magnífica aventura como la que comenzó hace medio siglo. El nuevo esfuerzo de ir a la Luna y a Marte es una brisa refrescante, pero el proyecto también podría apagarse por falta de una Guerra Fría que le ponga leña -y dinero- al fuego.

Y entonces aquí estamos, sobre la playa de este nuevo océano, construyendo nuevos buques para embarcarnos en la misma clase de odisea que ha empujado a otras criaturas en sus propias jornadas inmensas.

1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

He intención de publicar algo como esto en mi página web y me dio una idea. Saludos.

jueves, febrero 17, 2011  

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