con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

martes, 20 de mayo de 2008

Anatomía de un incendio forestal


Desde hace más de cuatro días el estado entero de la Florida está ardiendo. El domingo ni siquiera pude completar mi caminata diaria por la playa porque el humo era tan denso que hacía arder los ojos y formaba una nube acre dentro de los pulmones. Más de 90 incendios forestales han cubierto a la península de humo blancuzco. La cuestión se agrava porque hay mucho viento.
Los incendios forestales, que han afectado a 40,000 acres de tierra, incluyendo el parque nacional de los Everglades, son una combinación de fenómeno natural para esta época del año, y muy posiblemente el trabajo de un pirómano que ya está tras las rejas. También ha habido un par de incidentes militares, uno con un jet de la marina que inició un incendio en el área de Ocala con una chispa de sus motores, mientras que una sesión de práctica bombardeo soltó las municiones donde no debía.

Durante un incendio el fuego se convierte en una entidad viva, creando sus propios vientos de convección que se retroalimentan y crecen fuera de control. El interior de sus llamaradas puede llegar a los mil grados Celcius, mientras que columnas de humo y cenizas se levantan kilómetros hacia arriba. El fuego en realidad es una reacción química que libera energía en forma de luz y calor. En el caso de un incendio de madera y pasto, la energía ha sido originalmente derivada del sol durante la fotosíntesis. Y entonces queda guardada en el interior de la planta en forma de celulosa. El calor de un incendio convierte a la celulosa en gases inflamables, que son forzados a salir de la madera y a combinarse con el oxígeno, dentro de un proceso llamado oxidación rápida.
En la base de cualquier llamarada existen una franja de gases supercalientes que aún no han hecho ignición, una delgada área azul de gases en ignición, y una franja amarilla y ancha de partículas incandescentes de carbón. El calor generado por este proceso continúa liberando gases inflamables de los pastos y maderas, los cuales se queman y generan más calor. El calor además acaba con la poca humedad que pueda haber atrapada dentro de la tierra. Siempre y cuando haya aire, combustible y calor para prender más combustible, el incendio continuará estable.
Las condiciones de sequía en EE.UU. están peores este año que el pasado y el anterior. En temporadas anteriores han llegado a ocasionar hasta 85,000 incendios forestales en todo el país. Yo por lo menos tengo la ventaja de estar del otro lado del problema, en la playa. ¡Una ventaja que se convierte en maldición durante los huracanes!

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