con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

viernes, 11 de abril de 2008

Oda a los murcièlagos



Anoche acariciè a un murcièlago. Tenìa la piel suave como un abrigo de nutria y sus ojos eran dos pepitas relucientes. La carita era un ejemplo de alta tecnologìa, llena de equipos de radar y ecolocación, incluyendo su divertida nariz de cerdo terminada en punta, para dirigir las señales sònicas hacia sus finìsimas orejas llenas de texturas. La criatura, que se alimenta exclusivamente de frutas y semillas, no pesarìa màs de unos cuantos gramos, y le podìa sentir los huesecillos frágiles de las costillas, y el corazòn latièndole a toda prisa. Apenas me alcanzo a imaginar el pànico que habrà sentido, tras haber caìdo en nuestra delgadìsima red en medio de la noche, para luego ser arrancado de ella por seres enormes. Lo sostuve rascàndole la cabeza hasta que se calmò.

Entonces se lo entreguè a Radge Sánchez, la investigadora con quien vine a descubrir estos animales maravillosos en la estaciòn biològica de La Selva, en Costa Rica. Ella lo pesò, lo midiò y comparò sus caracterìsticas fìsicas con las de un grueso libro de campo para estar segura de lo que estaba viendo. Era un murciélago de esos que ella (y Martina Nagy, su colega alemana que nos acompañaba), no ven todos los dìas. Al principio costò trabajo identificar la especie. Habìa que determinar cuàntos colmillos tenìa. Y tratar de hacerlo, sosteniendo a una cosita tan pequeña, en medio de la noche, con una linterna en la cabeza y esquivando las hormigas “bala” (esas cuya mordedura duele como un disparo), no fue tan fácil. Luego se decidiò que, en vista de lo interesante de la especie, habìa que tomar una minùscula muestra de la membrana del ala, para enviarla a una prueba de ADN.

Los murciélagos son sensacionales. Cuando no estàn dispersando semillas de àrboles y arbustos por todos lados, estàn consumiendo literalmente toneladas de insectos. Sòlo 3 de ellos se alimentan de sangre, y entre esos, sòlo uno toma sangre de mamìferos como el ganado. Todos los vampiros son murciélagos, pero no todos los murciélagos son vampiros. Y todos, todos, se apoyan y trabajan en grupo por un bien común.
Últimamente, algunos investigadores han notado que los murciélagos de altitudes bajas, donde reina màs calor, estàn optando por mudarse a tierras màs altas, un tanto montañosas. Este cambio en comportamiento bien podrìa estar obedeciendo al calentamiento global. La pregunta entonces es, ¿hacia dònde podràn ir los murciélagos que ya estàn en lo alto de las montañas?

Me quedè mirando al pequeñajo entre mis manos. Después de haber sido manipulado y estudiado por nosostros, sus extraterrestres, resolviò cerrar los ojos y entregarse a su suerte. Sus alas de cuero tenìan el grosor de una servilleta de papel, y su estructura me recordò las primeras alas de madera y papel de los inventores del Renacimiento.

Finalmente lo dejè ir y desapareciò con un aleteo invisible y un grito ultrasònico, para seguramente regresar a su tronco hueco a lamerse la piel, limpiàndola de las grasas y olores extraños que mis dedos dejaron en ella.

Mis aventuras con los muercièlagos de Costa Rica continùan en los pròximos dìas, con grabaciones de sus llamados ultrasònicos, y un interesante descubrimiento sobre los murciélagos que acampan en hojas de heliconias.
Fotos: A.P. Swafford

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