con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

viernes, 14 de marzo de 2008

Sacudón a las ramas del Árbol de la Vida


La medusa peine, más conocida como comb jellyfish (aquí hay un video de esta hermosa criatura) está causando una gran sacudida de las ramas del Árbol de la Vida. Porque un exhaustivo estudio genético de parte de seis biólogos estadounidenses del Museo Americano de Historia Natural y de la Universidad de Brown, completaron el mayor análisis jamás hecho de las relaciones evolutivas entre todos los anfibios vivientes, involucrando el análisis de 40 millones de pares de bases de ADN, tomadas de 29 especies de animales. Y el resultado, para la absoluta sorpresa de los biólogos, es que esta medusa, que tiene los tejidos muy bien desarrollados y complejos, parece haberse “desprendido” de la rama que la unía a otros animales mucho antes incluso de las esponjas, que son bastante más primitivas y que prácticamente ni siquiera tienen tejidos propiamente dichos.

El descubrimiento lo que hizo fue poner en duda las raíces mismas del árbol de la vida animal, que tradicionalmente había colocado a las esponjas en su base.

Según Dunn, “este hallazgo sugiere que, o bien las medusas peine evolucionaron su complejidad independiente de otros animales, o que las esponjas se han ido simplificando cada vez más en el curso de su evolución. Si se llegara a corroborar con otros tipos de evidencias, esto cambaría la forma en que pensamos acerca de los primeros animales multicelulares…estas sorpresas, y el trabajo de intentar entender mejor las relaciones entre las cosas vivas han hecho de éste un proyecto fascinante”.

Charles Darwin fue el que se inventó todo este concepto del “árbol de la vida”, que aparece por primera vez en su libro El Origen de las Especies. La única ilustración que tenía el libro era un boceto del árbol. Y ahora, casi 150 años después de su publicación, muchas de las relaciones entre los grupos animales siguen un tanto confusas. La genética ha hecho avances enormes en este respecto, porque ofrece genomas completos de algunas especies con los cuales comparar otras. Pero como hay millones de especies de animales en el planeta, simplemente no hay tiempo de secuenciar los genes de todas y cada una de ellas.

Entonces, lo que Dunn y su equipo hicieron fue recolectar información de los genes activos de 29 especies de animales que aun no entendemos bien y que están colocados en los extremos de las ramas del árbol de la vida. Por ejemplo estas medusas, los ciempiés y algunos moluscos. Luego analizaron esa información en combinación con la de otros datos genéticos de seres como las personas y las moscas de la fruta, buscando qué genes activos había en común. Pero claro, analizar un montón de genes de un montón de animales es un proceso sumamente intenso desde el punto de vista computacional. El proyecto de Dunn usó más de 120 procesadores albergados en grupos de computadores ubicados en laboratorios de todo el mundo.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

Enlaces a esta entrada:

Crear un enlace

<< Página principal