con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Polos errantes


Los polos magnéticos son fascinantes porque no se ven. Pero sí que se sienten. Aunque no son nada nuevo -fueron descubiertos por allá en el siglo 16- los paleomagnetistas y geólogos modernos los siguen estudiando y aprendiendo cosas nuevas. Por ejemplo, un equipo de investigadores del Centro Nacional de Estudios de Geociencias en Potsdam, Alemania, reportó hace algunos meses que el polo norte magnético, que ahora se encuentra en el Océano Ártico justo al norte de Canadá, se está moviendo hacia el noreste -hacia Siberia-, a una alta velocidad de 50 kilómetros anuales. En cambio, el polo sur magnético, que está justo al borde de la costa antártica al sur de Australia, se está moviendo hacia el noreste también, pero apenas a una velocidad de cinco kilómetros anuales.

Es interesante porque, a diferencia de sus primos, los polos geográficos, los magnéticos no están exactamente opuestos uno al otro. La culpa la tiene el caos que se vive dentro del núcleo exterior de la Tierra, donde hay verdaderas tormentas de hierro y ortos metales en estado líquido que nunca dejan de agitarse. El flujo de esa lava, que transporta partículas eléctricamente cargadas, produce el campo magnético que rodea la Tierra, emergiendo como una luz de bengala por cada polo magnético. Y esos huracanes interiores causan las irregularidades en el comportamiento de los polos “invisibles”.

¿Qué nos puede importar lo que le suceda a los polos magnéticos en el mundo moderno, donde los pilotos, navegadores y hasta quienes acampan en el jardín de la casa dependen de tecnología satelital basada en GPS? En el sentido práctico, no mucho. Pero los errantes polos magnéticos son un tesoro para los arqueólogos, geólogos y otros investigadores que estudian el pasado. Porque con frecuencia las sustancias magnéticas que hay en las rocas, en las pinturas y en otros materiales, se alinean con el campo magnético de la Tierra durante ciertas condiciones, permitiendo a esos científicos determinar, por ejemplo, cuándo se pintó un mural, cuándo se construyó una ciudad, o cuándo se usó una chimenea por última vez.

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