Foto:
Mauricio Granados.
Un bosque de tubos con los cables transatlanticos que emergen en el Sur de la Florida, acarreando todo el trafico de Internet del sur de Europa, y Latinoamerica.
El Internet no está hecho de aire. A pesar de rodearnos y saturarnos como el éter, lo podemos palpar, mapear y fotografiar porque tiene venas, nervios, y hasta un corazón palpitante. A diferencia de lo que muchos imaginan, el 90% de nuestros correos electrónicos, videos en YouTube, transacciones de Amazon y comunicaciones estatales, militares y financieras NO nos llega del más allá a través un satélite. Todo ese tráfico corre a la velocidad de la luz entre fibras ópticas, hebras del grosor de un cabello envueltas en siete capas de materiales protectores que reptan como serpientes submarinas entre todos los continentes, excepto Antártica.
Sin el agua de los océanos, el lecho marino se vería tapizado con más de un millón de kilómetros de cables negros del tamaño de mangueras de bomberos: las arterias de la Internet. Corte usted algunos de esos cables, y el Internet se apagará en Valencia o Palm Beach.
El viaje de un correo electrónico entre Europa y América toma 0.0030 de segundo. Seguirlo en cámara lenta ilustra la anatomía, los desafíos, la alta tecnología y la considerable vulnerabilidad física del sistema mundial de redes de ordenadores que rige nuestra existencia. La travesía transatlántica comienza una mañana en Madrid, en la revista MUY INTERESANTE, cuando un editor envía, a mi oficina de Miami Beach, un corto texto de unos 50 bites: ¿Tenemos ya las fotografías para esta nota?
Para este artículo de 4 paginas que publico en el número de enero en la edición impresa de
MUY INTERESANTE, tuve un acceso exclusivo al
NAP of the Americas de Terremark, al lugar donde emergen los cables submarinos transatlánticos que cargan con la mayor parte del tráfico entre el sur de Europa y las Américas, y con todo el tráfico entre EEUU y Latinoamérica. Un extraño, moderno y bonito edificio sin ventanas con antenas que semejan bolas de golf, en pleno centro de Miami que distribuye el tráfico al resto de EEUU, desde sus mensajes de Facebook, hasta aquellos de la casa Blanca y el Departamento de Estado. Una verdadera Fortaleza Digital.
La nota en la revista ilustra el azaroso viaje de unos pocos bytes de información entre Madrid y Miami Beach, y todos los peligros que han de afrontar, los tiburones hambrientos siendo apenas uno de ellos. Piense en ello la proxima vez que su mensaje se demore unos segundos mas.
3 comentarios:
Hola
Mi nombre es tania y soy administradora de un directorio de webs/blogs. Muy buen blog. Quisiera intercambiar enlaces. Puedo agregar tu pagina en mi directorio para que así mis visitantes puedan visitarlo tambien.
Si te interesa, escribeme a mi email
tajuancha@gmail.com
Saludos
Tania
Hola tania! claro que si, me parece genial que me enlaces. Y te o agradezco. Un cordial saludo.
Angela.
Fascinante Ángela, como siempre.
Como dices, internet será incorpóreo, pero tiene los pies metidos en el barro.
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