Juntos en la Aventura

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

sábado, 11 de noviembre de 2006

¿Soltarlos o no soltarlos?



Es difícil ver morir a un delfín en los brazos. Una vieja hembra similar a ésta que sostienen algunos voluntarios en Key Largo, se había quedado varada en los Cayos de la Florida en 2005, junto con otros 50 delfines de dientes gruesos, una especie de aguas abiertas que raramente se acerca a la costa y jamás ve un ser humano. Recibí la llamada de mi grupo de voluntarios del Programa de Varamientos de Mamíferos Marinos, y me dispuse a pasar la noche entre un tanque de plástico con agua caliente, manteniendo a la abuelita sobre la superficie para que no se ahogara. Tenía neumonía, y burbujas de líquido grueso brotaban de su respiradero. A su lado, un bebé retozón insistía en comerse la tira de la cremallera de mi traje de neopreno. Su madre no había llegado a la playa con vida. Cinco horas después de mecer a la enorme hembra de ojos entreabiertos sobre mi rodilla, sentí su corazón dejar de latir. Mientras el veterinario comenzaba a practicar la necropsia, me dediqué a alimentar al reacio pequeñuelo con un tubo que debimos insertar en su estómago. Así pasaron otras tantas horas. Una semana después, el bebé fue liberado en el mar, junto con una docena de los sobrevivientes.

Mientras que la reacción inicial de dejarlos ir fue una de euforia, hay nuevas hipótesis según las cuales estos actos de clemencia en realidad podrían estar poniendo en riesgo a las poblaciones salvajes de mamíferos marinos. Las preguntas que se comienzan a barajar en lugares tales como el venerable Instituto Oceanográfico de Woods Hole incluyen “¿cómo afectará a los individuos salvajes mezclarse con uno de su especie que haya sido tratado con antibióticos? ¿alterará su inmunidad a las infecciones? ¿estaremos contaminándolos sin querer con nuestras propias infecciones? Un guante de caucho no garantiza mucho cuando el rehabilitador tiene la gripe.

Las conclusiones prematuras y aún no publicadas sugieren que podríamos estar jugando con la selección natural.

Pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Entre las almas devotas de rescatar a los mamíferos marinos, la nueva teoría va a ser equivalente a destapar un nuevo frasco de lombrices, como dicen los yanquis.

4 comentarios:

Blogger Exterminator ha dicho...

Un tema cada vez mas actual! Justo esta semana salio en los medios una noticia sobre casi 40 ballenas que murieron tras quedar varadas. Enhorabuena el analisis. Felicidades por el blog!

sábado, noviembre 11, 2006  
Blogger Lynx ha dicho...

Bienvenida a la blogocosa, Angelita. Suerte y ánimo. Y recuerda, break this rule: "La mitad de los blogs desaparecen antes de 90 días"

sábado, noviembre 11, 2006  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

domingo, noviembre 12, 2006  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Angela, hacia falta un blog de ciencia y el tuyo esta muy ameno.

En Nuew Zealand se encallaron 77 ballenas y los voluntarios lograron salvar 35. las restantes murieron en la arena. Menos mal hay gente con sensibilidad para esto
Ruby

domingo, noviembre 12, 2006  

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