con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

jueves, 26 de febrero de 2009

¡Uuupps…!

Si tan sólo supiéramos las veces que hemos estado al borde del apocalipsis nuclear… Unos ejemplos que encontré poniendo orden en mi colección de viejas revistas WIRED:

Octubre 5, 1960: El radar Early Warning System (sistema de detección temprana) en Groenlandia confunde el reflejo de la luna con un ataque masivo de misiles soviéticos. La catástrofe es evitada por operadores del radar que afortunadamente tenían más de dos dedos de frente.

Octubre 25, 1962: Un guardia en una base de la Fuerza Aérea estadounidense en Duluth, Minnesota, le dispara a alguien que está encaramándose en la cerca (sin saber que es en realidad un oso), lo cual dispara una alarma falsa en una base de la Guardia Nacional en Wisconsin, haciendo que se remonten al cielo un escuadrón de jets de combate F-106 con armas nucleares en la barriga.

Noviembre 9, 1979: Un video de entrenamiento que muestra un ataque soviético termina siendo pasado en los computadores de Norad (el comando norteamericano de defensa aeroespacial). El senador Charles Percy, que visitaba el comando ese día, describe la escena que se desató en Norad como un “pánico”.

Junio 3, 1980: Una lluvia de misiles fantasma que se aproxima a EE.UU. aparece en una computadora del Comando Aéreo Estratégico y después en otra del Pentágono. Antes de descubrirse la causa del error, un escuadrón de bombarderos B-52 es alistado para el despegue.

Septiembre 26, 1983: Los sistemas soviéticos reportan una serie de lanzamientos de Misiles Balísticos Intercontinenales, ICBM. El coronel de servicio, temiendo una falsa alarma, no recomienda un contraataque. Los “misiles” resultan ser reflejos solares, pero el alto comando soviético de todas maneras castiga al oficial.

Noviembre 1983: Able Archer 83, un ejercicio de entrenamiento muy realista de la OTAN, incluye hacer ensayos sobre ataques nucleares. Los rusos, que notan un aumento en las comunicaciones entre EE.U. y el Reino Unido antes del ejercicio, está convencido de que se trata de algo real.

Enero 25, 1995: Un radar ruso interpreta un cohete de investigaciones de la NASA como un misil estadounidense disparado desde un submarino. El presidente Boris Yeltsin pone en alerta a su país.

Junio 6, 2002: En lo más caliente de las tensiones nucleares entre India y Pakistán, un asteroide de 10 metros estalla sobre el Mediterráneo. De haber caído sobre la Tierra unas pocas horas antes, habría causado una explosión en el espacio aéreo de estas naciones, que habría sido indistinguible de un ataque nuclear.

jueves, 19 de febrero de 2009

Cómo desbaratar un huracán



Un jet atraviesa la barrera del sonido, generando la onda de choque conocida como boom sónico; Pared interior del ojo del huracán George. Créditos: US Navy/NOAA/NASA

La nueva receta para desbaratar un huracán: Tome dos jets supersónicos F4 y métalos dentro del ojo de una tormenta, a 1,100 kilómetros por hora, haciéndolos volar en sentido contrario de la rotación de los vientos, o sea, siguiendo las manecillas del reloj. Haga que los F4 entren al ojo y vuelen en espirales hacia abajo, hasta casi estar a ras del agua, y ordéneles que salgan y entren al ojo varias veces.

Explicación: la diferencia de presiones entre las paredes interior y exterior del ojo es lo que le da fuerza a los vientos del huracán. A medida que los aviones entran y salen del ojo, la energía que imparte el boom sónico aumenta la presión en el ojo y desestabiliza al huracán. El patrón de vuelo en espirales hacia abajo evita que la tormenta aspire más aire caliente y húmedo del mar, que es precisamente su fuente de combustible.

La idea fue concebida por el ingeniero de dinámica de fluidos Arkady Leonov, de la Universidad de Akron. Naturalmente que tiene sus críticos. Algunos dicen que las ondas de choque producidas por el sonic boom no harían nada más que viajar ininterrumpidas a trav’és de las paredes de la tormenta sin tocarle un pelo. Aun peor, que la turbulencia dentro de la pared del ojo destrozaría a un avión que volara tan rápido.

Yo, que cada año hago cola para ver si me llevan en los tradicionales aviones caza-huracanes, no creo que el avión se despedace. Pero sí creo quelas fuerzas G deben ser atroces a esas velocidades y turbulencias. Pero de todas las teorías para desintegrar huracanes, esta es definitivamente la más interesante.

sábado, 14 de febrero de 2009

La miopía es atrevida

Miles O'Brien, el antiguo presentador senior de ciencia y tecnología de CNN.

“Directores de negocios de las organizaciones noticiosas: ustedes están escabulléndose de su responsabilidad al despedir a los reporteros de ciencia y medio ambiente, que son los únicos competentes para hacer este trabajo”. Así comenzó su ponencia Stephen Schneider, un climatólogo del Panel Intergubernamental de Cambio Climático durante la reunión de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en Chicago esta semana. “La ciencia no es como la política. Ustedes no pueden simplemente colocar dos puntos de vista opuestos y pensar que han hecho la diligencia. No. Ustedes tienen que cubrir los múltiples puntos de vista y la relativa credibilidad de cada punto. Ese es un problema que no les sucede a los reporteros bien entrenados en temas de ciencia y medio ambiente, quienes entienden lo que es creíble” (léase: quienes no le comen cuento a cualquiera que se les aparezca por delante).

Amén. El problema, naturalmente, es que medios tan importantes como CNN han despedido a su equipo de reporteros de ciencia. ¿Habrase visto semejante miopía que hay en esa sede de Atlanta? ¿Por qué no salen de la gente que cubre finanzas? ¿O deportes? ¿Por qué no mandan a los reporteros generales a cubrir el Superbowl? Ahora tienen, cubriendo ciencia, a reporteros que un día cubren moda, arreglos florales, cómo darle biberón al bebé, o el peinado de Angelina Jolie. Que Dios nos proteja…

Remiopes. Yo solo cruzo los dedos por la existencia de Muy Interesante, la mejor revista de temas de ciencia en idioma español, y lo digo con la desvergüenza del que es su corresponsal en las Américas.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Subir al espacio…flotando




Este interesante aparato se llama el Atmospheric Ascender. Es básicamente un globo de unos 60 metros de largo en forma de “v” y relleno de helio. Tiene cierta rigidez de estructura y unos motorcillos mínimos que le permitirían mantenerse a flote a 140,000 pies de altura (el borde del espacio), a control remoto. El objetivo de sus inventores en JP Aerospace, una pequeña empresa californiana creada con voluntarios, es poner gente y carga en órbita, con la suavidad que sólo puede otorgar un globo hecho de los materiales más ligeros que pueda uno crear.

No es nuevo: la primera prueba a menor altura con un prototipo más pequeño se llevó a cabo hace unos tres años. El dinero provino de la Fuerza Aérea estadounidense, que estaba (y está) interesada en plataformas de observación y comunicación a alturas extremas para campos de batalla. Pero las ambiciones del ingeniero JP Powell van más lejos: entrar en órbita. Así, el sistema de transporte orbital tendría tres componentes:

El Ascensor Atmosférico, la Estación Dark Sky, y el Ascensor Orbital. Entonces, usted pondría sus maletas en el Ascensor Atmosférico, que lo subiría a 140 mil pies hasta la estación cuasi-orbital. Allí tomaría un café, y admiraría la vista, antes de abordar un segundo vehículo que tendría una milla de longitud. La atmósfera a estas alturas es tan delgada, que este Ascensor Orbital tendría que ser así de enorme para permanecer boyante. Utilizando propulsión eléctrica, el gigantesco globo alargado aprovecharía la mecánica orbital, que lo impulsaría a la altura apropiada. (Aquí está el proceso).

JP Powell está convencido de que su primer ascensor atmosférico logrará alcanzar los 140 mil pies. Pero ahora que se acabó el dinero federal, ¿podrá el “otro programa espacial” financiarse a punta de vender camisetas y gorras en su website, y anuncios de alturas extremas en globos meteorológicos? “No es tan difícil”, dice. “No se trata de neurocirugía”