con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

domingo, 26 de octubre de 2008

La Tierra bebé de un geólogo extremo

¿Saldrá volando esta Tierra metálica?

De todas las cuestiones de la geología, una de las que más me atrae -como a un imán- es la del núcleo terrestre. ¿Será porque es el que genera el electromagnetismo? Jaja. No sé. Pero es que es bien poco lo que sabemos acerca de esa pelota de hierro rodeada de lava hiper caliente. Por eso me devoro toda la literatura –y las películas- que salen al respecto. Por ejemplo aprendí que el campo magnético de la Tierra – eso que nos protege de la atroz radiación del Sol y guía nuestros sistemas de navegación haciendo que las brújulas apunten hacia el norte- ha cambiado de dirección cientos de veces a través de su historia, y que por eso se ha ido debilitando en un 10 por ciento desde que lo comenzaran a medir hace un par de siglos. Ahora parece que estamos a punto de otro cambio de dirección, lo cual podría debilitarlo aún más y exponernos a los fotones asesinos.

Este mes la revista Popular Science tiene una notita corta sobre un científico que siente la misma atracción mía por el Centro de la Tierra. Sólo que él, en lugar de contentarse con leer lo que hay, está fabricándose un planetita en miniatura para entender por qué la tierra funciona como un imán.

Después de cuatro años de exámenes y pruebas, Dan Lathrop, un profesor de física y geología de la Universidad de Maryland, decidió que necesitaba una Tierra más grande. La que tiene apenas pesa 225 kilos, es decir, apenas 20 millonésimas el tamaño de la verdadera. Y por eso sus experimentos de laboratorio no han podido generar un campo magnético similar a la Tierra de verdad.

Entonces, Lathrop pensó que la clave de todo era conseguirse otra mejor. Un orbe más grande con más metal caliente girando por dentro tiene por fuerza que generar un mayor campo magnético. Así que invirtió los 1.6 millones de dólares de su dinero para investigaciones en mandar construir un Tierra de 30 toneladas que mide unos tres y medio metros de diámetro. Acaba de rellenar el núcleo de su juguete con sodio derretido e hirviente, y apenas inicia experimentos poniendo a esa Tierra bebé a girar. Hasta ahora, solo lentamente (ver el enlace para el video, abajo). Pero la idea es que eventualmente alzance una velocidad de 90 millas por hora, a ver lo que pasa.

Si el planetita de Lathrop logra producir su propio campo electromagnético, esto podría ayudar a los científicos a desarrollar modelos que les ayuden a predecir lo que sucederá con esta fuerza invisible. La pelota metálica está montada en un sistema especial, dentro de gruesas paredes de concreto en el laboratorio de Lathrop. Lo cual es buena cosa porque está rellena con 15,000 kilos de ese tal sodio derretido, un material encantador que se incendia al entrar en contacto con el oxígeno y explota cuando lo toca el agua.

Genial. ¡Qué ganas de pasarme por ese laboratorio!

El video (que se puede ver aquí en el site de la Lathrop, bajando hasta la mitad de la página) muestra el primer “arrancón” de prueba de la Tierra bebé en el laboratorio. ¡Aquello suena como si la armazón fuera a levantar el vuelo!

lunes, 20 de octubre de 2008

Habla por teléfono con el abismo!



La enseñanza virtual, digital y en tiempo real es cada vez más importante en la educación de la ciencia. La prueba está en el aumento de la atención que los científicos le prestan. El ejemplo más reciente es la expedición a las fumarolas hidrotermales del fondo del Pacífico en la que se embarcará un puñado de importantes instituciones el próximo 10 de noviembre.

Mientras los investigadores trabajan en el mar, estarán conectados a estudiantes de escuelas en todo el mundo a través de una página web interactiva en la cual habrá acceso a blogs, diarios de inmersión, videos cortos, fotos y entrevistas que se colocarán a diario. Los estudiantes también van a poder escribirles a los científicos y hasta diseñar sus propios experimentos y participar en una feria virtual de ciencias. Y lo mejor de todo será la “Llamada Telefónica al Abismo”, que enlazará a los salones de clase con los investigadores que trabajan en ese mismo instante a miles de metros de profundidad dentro del sumergible Alvin.

Para participar en el programa, que se llama "Extreme 2008: A Deep-Sea Adventure," /Extremo 2008: Una Aventura en el Abismo”, las escuelas deben registrarse antes del 31 de octubre, aquí.

Guau. Si mi colegio hubiese hecho eso cuando yo estaba allí metida, ni qué decir que cómo me lo habría gozado.

Y los objetivos científicos de la expedición, que reúne gente de universidades de EE.UU., México, Nueva Zelanda, el Craig Venter Institute, etc. etc., también son geniales. El venerable Alvin, que sigue siendo el sumergible más extremo del mundo, se hundirá en el Mar de Cortés sobre los géiseres que escupen largas columnas de lo que parecería humo negro pero que en realidad es agua increíblemente caliente llena de minerales derretidos. Las comunidades alucinantemente exóticas de este ecosistema fueron descubiertas hace unas tres décadas. Y albergan tal cantidad de información, que nos va a tomar aún más décadas estudiarlas. Especialmente porque son bichos que no dependen del sol, como todos los mortales de arriba, sino que tienen su propia estrella interior (es decir, el calor del centro de la Tierra). Y cuyo desayuno de sustancias tóxicas mataría a cualquier otro organismo vivo del planeta.

Pero el viaje no será simplemente “otra expedición más” a las fumarolas hidrotermales, sino que esta vez van a estudiar los virus marinos y otras diminutas formas de vida llamadas “protistos”. Estos organismos son depredadores de las bacterias, que a su vez son la fuente de comida para todos esos cangrejos blancos como fantasmas, lombrices tubulares de penachos rojos y otros seres de fantasía.

A mi personalmente me encanta la idea del estudio de los virus, que son las entidades biológicas más abundantes del planeta, y como dicen los expertos, están cargadas de genes desconocidos. Descubrir todo ese ADN nuevo va a garantizar un tesoro biológico para la ciencia.

Ojalá que profesores de todo el mundo inunden a estos científicos con pedidos para participar en este sensacional programa. Ya quisiera yo haber tenido semejante oportunidad!

miércoles, 15 de octubre de 2008

Pistola de genes



Este interesante aparatito se llama Bio-Rad Helios Gene Gun. Se usa para dispararles ADN a las células de plantas y animales. Cuenta la historia que un horticultor de los años 80 llamado John Sandford, compró una pistola de aire en una ferretería, y con la ayuda de unos ingenieros, la adaptó para insertarle partículas de material genético a sus cosechas en el laboratorio. Sandford estaba haciendo un experimento que consistía en reprogramar la forma en que se dividen las células de las plantas. La pistola funcionó, disparando el ADN directamente a través de las paredes de las células.

Hoy en día la industria genética ha refinado las pistolas de genes, que trabajan a base de helio, y se usan ampliamente en laboratorios de todo el mundo. Son instrumentos que se emplean para, por ejemplo, disparar nanosensores en ratones, insertar en pollos genes que combaten la gripe, meterle al arroz genes de papa (para hacer a estas cosechas más resistentes a los insectos).
Su único defecto: el disparo de helio puede causar daños colaterales. Lo bueno es que la pistola no se ha adaptado al uso en humanos.

martes, 7 de octubre de 2008

En el bosque encantado


Desde hace una semana ando medio perdida entre las montañas del parque nacional Rocky Mountains en Colorado. Resulta que todos los amaneceres y todos los atardeceres el aire se llena de los sonidos más extraños, los llamados más lánguidos, los gritos más curiosos. Abre este enlace con muestras, para que oigas. Y abre el corto video que tomé yo misma hace 24 horas en una pequeña cámara de mi hermana, de esas que parecen una tarjeta de crédito (no sé por qué al principio el encuadre está en vertical, pero luego se arregla).

Si no estuviera rodeada de montañas, juraría que estoy debajo del mar, escuchando a las ballenas jorobadas, como hice en otras ocasiones. Pero no son las ballenas. Estos cantos de selva encantada, de bosque de cuento de hadas, los producen los alces (elks) machos llamando y organizando a sus respectivos harenes. Porque aquí los cuernos significan lo opuesto que en el reino humano. Aquí, la cornamenta significa un macho que las tiene todas consigo, que sabe lo que hace y que está relleno de testosterona. Uno que es capaz de comandar varias decenas de damas y niños en distintas etapas de calor y crecimiento, respectivamente. Estos alces hacen ver ridículos a los califas y jeques de Oriente. Son unos Don Juanes que deben usar todas sus fuerzas y concentración en dejar plasmado su adn en cuantas hembras puedan. Tanto esfuerzo será ese, que en unas pocas semanas habrán perdido 15 kilos de peso. Y si no los recuperan para diciembre, el invierno los podría matar.

Entonces, los habitantes del lindo poblado de Estes Park, a la entrada de las magníficas montañas rocosas (quizás uno de los paisajes más bonitos que he visto en EEUU continental) ponen todo cuanto está de su parte para ayudar a los alces en su alimentación pre-invernal y para brindarles una inolvidable luna de miel. Y entonces plantan flores a montones, con el solo objetivo de dejar que se las coman los alces, para quienes los dulces pétalos son como el chocolate. Y también cierran los campos de golf, sólo para que sus señorías de cuernos puedan consumir el pastito tierno. Y los alces son unos frescos. No respetan nada: se meten en tu jardín, se echan en tus sembradíos, se interponen entre tus autos y tu puerta.

Pero a cambio, te regalan esa nobleza y esa aceptación que sólo saben dar los animales. Y en las tardes, la serenata de lamentos de bosque encantado.

video