con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

jueves, 24 de abril de 2008

De Costa Rica a las estrellas


Estoy en la provincia de Guanacaste en Costa Rica, a donde uno viene normalmente a tostarse bajo el sol, meterse al mar y hasta pensar en retirarse. Pero en lugar de aves o plantas exuberantes, vine a ver cómo Franklin Chang-Díaz, hasta hace poco astronauta de la NASA con un doctorado del MIT en física de plasma, está construyendo parte de un revolucionario motor espacial. Aquí, en Liberia, entre un potrero donde hay ganado cebú, encuentro a su empresa AdAstra Rocket, dentro de un edificio blanco de aspecto futurista. La sensación de incongruencia termina tan pronto como pongo el pie dentro del recinto.

Franklin lleva más de 20 años ideando, diseñando y fabricando varios prototipos del motor VASIMR (Motor de Magnetoplasma de Impulso Específico Variable). Impulsado a base de plasma (un gas ionizado que es controlado por imanes poderosos y calentado con ondas de radio) Vasimr será un sistema de transporte espacio-espacio (NO para salir de la Tierra a órbita) que promete transportar 75 por ciento más cantidad de carga que un sistema de transporte convencional (que usa combustibles químicos), a una fracción de su costo.

El motor además será capaz de impulsar naves espaciales a velocidades mucho mayores que los motores convencionales. Por ejemplo, bien podría empujar una cápsula tripulada a Marte en menos de tres meses, en lugar de los más de seis meses que tomaría actualmente. Esto es crucial porque entre menos tiempo estén los astronautas expuestos a la radiación cósmica, mejor. Y también sería el método perfecto para desviar de su curso a un asteroide con malas intenciones.
Las partes principales del avanzado motor se están construyendo en Houston, mientras que en Costa Rica se diseña el escudo térmico que protegerá al aparato de su propio calor, buscando combinaciones de cerámicas exóticas.

El aparato está a punto de pasar a una nueva fase, en la cual se comenzará a trabajar con el hardware que realmente volará al espacio. Durante ese vuelo inaugural, quizás en 2011, Vasimr hará una demostración de sus habilidades, empujando a la Estación Espacial Internacional a una órbita superior.

Vasimr o “Vasi”, es el personaje principal de mi libro El Dragón del Espacio. Y me atrevo a decir que algún día va a llegar muy lejos.

domingo, 20 de abril de 2008

Pequeños arquitectos blancos

Todas esas marquitas como puntos son los aterrizajes de los murcielagos sobre el "techo" para luego ingresar a la casa por el borde.
Bernal Rodriguez Herrera muestra la hoja en forma de canoa bocabajo

Fotos: Gilberto Reuto


Es una mañana de mucho sol, pero bajo el dosel de la selva que hay detrás de la reserva biológica y centro de ecoturismo de La Tirimbina, en la región de Sarapiquí, Costa Rica, el ambiente es fresco. Vine a conversar con el experto número uno en murciélagos en Costa Rica, el Dr. Bernal Rodríguez Herrera. Caminamos por el que tengo entendido es el puente colgante más largo del país, descendemos luego una escalerilla de metal en espiral y llegamos al piso lleno de hojarasca crujiente de una selva cortada en dos por un río absolutamente delicioso e invitador. Qué ganas de echarse a nadar. Pero no es cuestión de cambiar el plan: hay que seguir el pos del investigador.

Poco después Bernal se detiene en seco y apunta con el brazo. “Ahí hay una. Vamos a ver si está ocupada”. La hoja de heliconia me parece idéntica a todas las demás. Lo único que noto ligeramente distinto es que los dobleces de ésta la hacen parecer una canoa boca abajo. Pero el ojo experto de Bernal la identifica de inmediato: esta hoja ha sido pacientemente modificada por los dientecillos de los murciélagos hasta formar una casita en el aire, una tienda de campaña. “Literalmente una carpa para acampar”, me dice.

No me lo creo hasta que no me agacho y alzo la vista bajo la “canoa”. Apenas si puedo contener el grito: tres bolitas de algodón perfectamente blancas con orejas amarillas como gremlins me miran impasibles. Están colgados bocabajo de su techo verde, escampando sol y quizás preguntándose la causa de todo este alboroto en medio de su “noche”. Yo nunca había visto a un murciélago blanco. No son comunes, y Costa Rica es uno de los pocos lugares donde existen. Esta especie en particular (Ectophylla alba) solo existe en Centroamérica. Es sencillamente precioso, incluso si quienes detestan a los murciélagos no me creen. Sus alas tienen el más suave tono de gris-humo. No puedo evitar pensarlo: son como etéreos, ¡tienen aspecto adorable! Es hora de que los descubra algún director de cine para crear al próximo ET. Pero es su hábitat el que me llama la atención. Hasta hoy había pensado que los murciélagos dormían en cuevas o en el interior de troncos de árboles vacíos.

Son pocas las especies de murciélagos que “acampan” en selva traviesa. Y cada arquitecto tiene su hoja favorita y su estilo artístico personal. Hay carpas cónicas, otras en palmas, otras redondas, otras alargadas. Bernal es la única persona que ha observado por largo rato a los diligentes murciélagos, y hasta los ha filmado en plena acción en medio de la noche, con cámaras infrarrojas. Y ha aprendido la forma increíblemente ingeniosa en que trabajan estos arquitectos nocturnos, haciendo indentaciones a lo largo de la vena principal de la hoja, y luego doblándola con sus cuerpos, como quien dobla un cheque antes de arrancarlo de la chequera.

El tema a fondo lo escribiré para Muy Interesante en un futuro cercano, porque Bernal ha hecho importantes descubrimientos con implicaciones bien interesantes, que están siendo publicados en revistas científicas de primer orden. La Tirimbina es un sitio estupendo porque sirve de hotel para el ecoturista, y a la vez de plataforma de investigaciones para biólogos y estudiantes de biología y botánica de todas partes, que vienen a usar la selva como laboratorio natural.

viernes, 11 de abril de 2008

Oda a los murcièlagos



Anoche acariciè a un murcièlago. Tenìa la piel suave como un abrigo de nutria y sus ojos eran dos pepitas relucientes. La carita era un ejemplo de alta tecnologìa, llena de equipos de radar y ecolocación, incluyendo su divertida nariz de cerdo terminada en punta, para dirigir las señales sònicas hacia sus finìsimas orejas llenas de texturas. La criatura, que se alimenta exclusivamente de frutas y semillas, no pesarìa màs de unos cuantos gramos, y le podìa sentir los huesecillos frágiles de las costillas, y el corazòn latièndole a toda prisa. Apenas me alcanzo a imaginar el pànico que habrà sentido, tras haber caìdo en nuestra delgadìsima red en medio de la noche, para luego ser arrancado de ella por seres enormes. Lo sostuve rascàndole la cabeza hasta que se calmò.

Entonces se lo entreguè a Radge Sánchez, la investigadora con quien vine a descubrir estos animales maravillosos en la estaciòn biològica de La Selva, en Costa Rica. Ella lo pesò, lo midiò y comparò sus caracterìsticas fìsicas con las de un grueso libro de campo para estar segura de lo que estaba viendo. Era un murciélago de esos que ella (y Martina Nagy, su colega alemana que nos acompañaba), no ven todos los dìas. Al principio costò trabajo identificar la especie. Habìa que determinar cuàntos colmillos tenìa. Y tratar de hacerlo, sosteniendo a una cosita tan pequeña, en medio de la noche, con una linterna en la cabeza y esquivando las hormigas “bala” (esas cuya mordedura duele como un disparo), no fue tan fácil. Luego se decidiò que, en vista de lo interesante de la especie, habìa que tomar una minùscula muestra de la membrana del ala, para enviarla a una prueba de ADN.

Los murciélagos son sensacionales. Cuando no estàn dispersando semillas de àrboles y arbustos por todos lados, estàn consumiendo literalmente toneladas de insectos. Sòlo 3 de ellos se alimentan de sangre, y entre esos, sòlo uno toma sangre de mamìferos como el ganado. Todos los vampiros son murciélagos, pero no todos los murciélagos son vampiros. Y todos, todos, se apoyan y trabajan en grupo por un bien común.
Últimamente, algunos investigadores han notado que los murciélagos de altitudes bajas, donde reina màs calor, estàn optando por mudarse a tierras màs altas, un tanto montañosas. Este cambio en comportamiento bien podrìa estar obedeciendo al calentamiento global. La pregunta entonces es, ¿hacia dònde podràn ir los murciélagos que ya estàn en lo alto de las montañas?

Me quedè mirando al pequeñajo entre mis manos. Después de haber sido manipulado y estudiado por nosostros, sus extraterrestres, resolviò cerrar los ojos y entregarse a su suerte. Sus alas de cuero tenìan el grosor de una servilleta de papel, y su estructura me recordò las primeras alas de madera y papel de los inventores del Renacimiento.

Finalmente lo dejè ir y desapareciò con un aleteo invisible y un grito ultrasònico, para seguramente regresar a su tronco hueco a lamerse la piel, limpiàndola de las grasas y olores extraños que mis dedos dejaron en ella.

Mis aventuras con los muercièlagos de Costa Rica continùan en los pròximos dìas, con grabaciones de sus llamados ultrasònicos, y un interesante descubrimiento sobre los murciélagos que acampan en hojas de heliconias.
Fotos: A.P. Swafford

lunes, 7 de abril de 2008

Directo al corazòn de la materia





Directo al corazon de la materia
El detector y experimento ATLAS del Gran Colisionador de Hadrones realmente parece una especie de “Stargate”. Foto:CERN.

Hace un par de años estuve visitando las cavernas de concreto de lo que hoy es el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) el experimento cientìfico màs grande y complejo del mundo, a un promedio de 150 metros bajo la superficie de la frontera francosuiza. Su objetivo es saber de què està hecho el universo, entender còmo funciona, encontrar una partícula que unifique las teorìas que tenemos sobre el origen y la estructura del cosmos.

El alucinante instrumento es un anillo de 27 km de circunferencia que està unido a intervalos regulares por estas cavernas. Dentro del tùnel hay un gran tubo lleno de imanes a travès del cual pronto (dentro de unos meses) comenzaràn a viajar dos haces de protones en direcciones opuestas. Cuando estas partìculas subatòmicas alcancen casi la velocidad de la luz chocaràn entre sì, convirtiendo su energìa en masa y creando millones de partìculas aun màs pequeñas. Entonces estas nuevas partìculas seràn examinadas exhaustivamente por los 4 detectores masivos dentro de las cavernas.

El colisionador es una màquina fenomenal. Y ayer domingo lo visitaron miles de personas porque era el dìa en que el comùn de la gente podrìa ver al gigante de la fìsica por ùltima vez. El LHC comenzarà a funcionar a mediados de año. Y entonces es muy posible que haya pequeñas –y quizàs grandes- revoluciones en la ciencia del siglo 21.

El tema es tan interesante, que no pude resistir la oportunidad de hacer un reportaje especial en las pàginas digitales de la revista Muy Interesante (ediciòn de España), que serà subido pronto a la red. El reportaje tiene videos de la construcciòn del LHC, entrevistas en audio con el fìsico teòrico español Alvaro de Rùjula, y secciones interactivas para entrar a las entrañas de los detectores que se aventuraràn a lo desconocido. La ciencia del Gran Colisionador de Hadrones promete llegar al corazòn de la materia.

martes, 1 de abril de 2008

Basurero de alta tecnología





Resulta que la montaña más alta del sur de la Florida es el basurero municipal. No es una exageración. Está en la carretera 95, yendo hacia el norte, más o menos dos horas de Miami. Se le reconoce porque, además de tener un verde muy claro, una bandada de aves negras se cierne constantemente sobre la cima.

Por eso me interesó tanto la edición de abril de la revista WIRED, que tiene un gráfico genial de lo que idealmente serán los basureros del futuro. De hecho, ya existe en Australia uno que hace todo el trabajo que uno como buen ciudadano debería hacer: separar la basura. Pero mientras que uno no logra pasar más allá de poner los plásticos en un contenedor, los papeles en otro y los cristales y latas en otros dos, la empresa Global Renewables, de Sydney, está llevando el arte de reciclar a su máxima potencia. Tanto, que se está encargando del 75 por ciento de los desperdicios de la ciudad, convirtiéndolos en objetos limpios y utilizables.

Los camiones llenos de basura maloliente entran a la planta, donde brazos robot abren las bolsas y manos humanas buscan cosas feas tales como baterías, latas de pintura y materiales tóxicos. El resto de la basura se pone en una cinta rodante donde es sometida a: un vacío que separa el papel y el plástico de todo lo demás, usando escaneadores ópticos que distinguen entre ambos materiales por sus distintas reflectividades infrarrojas, y chorros de aire para dirigir los materiales a sus nichos deseados. Luego, una serie de remolinos eléctricos someten a la basura a un campo magnético, haciendo que los metales no ferrosos se separen ellos solos. Una serie de imanes entonces se encarga de atraer a los metales ferrosos, que pasan a otra cinta rodante donde son compactados y procesados para venderse como metal de segunda. (Piense en carros, estufas, y tubos que entran por un lado, y por el otro salen como papas de metal). Lo que queda se mete dentro de un tanque-coladera con agua caliente que disuelve los compuestos orgánicos tales como el carbono. El líquido es vertido en una especie de sistema digestivo que convierte en biogás el carbono en disuelto en el agua. Este biogás es su vez es la fuente de energía que mueve la planta entera. Lo residuos sólidos se convierten en fertilizantes.

Me pregunto si en esa planta cabrá la montaña más alta de nuestro estado. A juzgar por el tamaño de la bodega de la foto, tal parece que sí.