con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

viernes, 31 de agosto de 2007

La pesadilla del aracnofóbico



“Al principio era tan blanca que parecía algo salido de un cuento de hadas. Ahora está tan llena de mosquitos que se ha puesto algo parda. Hay momentos en que uno puede escuchar los zumbidos de los millones de mosquitos atrapados en esas redes”.

La maravillosa cita se refiere a una colosal tela de araña de 200 yardas que apareció en el Parque Estatal de Tawakoni, en Texas, cubriendo árboles, arbustos y el suelo con sus delicados filamentos algodonosos. A todas luces es una rareza de esas que se ven únicamente una vez en la vida. La foto superior muestra una pequeña parte apenas.

¿Se tratará de la tela de una araña gigante que acecha a los turistas del parque con ojos brillantes y húmedos? No es probable, dicen los entomólogos. Más bien podría ser una ciudadela de arañas con ganas de socializar y recolectar pequeños cadáveres blandos. Porque la pesadilla del aracnofóbico es más bien una dicha para los que odian a los mosquitos.

La especie de araña que tejió semejante velo es desconocida hasta que los expertos puedan examinar la red bajo el microscopio. Pero deberán apurarse porque en unas pocas semanas se habrá desintegrado.
Foto de la AP.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Color letal


Un nuevo estudio sobre aves en el área de Chernobyl, Ucrania, sede del desastre nuclear en 1986, descubrió que las aves de plumaje colorido sufren más daños a causa de la radiación que sus contrapartes de colores más aburridos.

Las aves de colores, como esta de la foto, usan las mismas sustancias químicas en su cuerpo para crear plumaje de colores que para defenderse de los dañinos radicales libres. Al “gastar” los químicos para vestirse de colores, les queda menos para protegerse de los radicales libres que causan cáncer, y que son tan prevalentes después de un accidente nuclear.

Los pájaros con plumas rojas, anaranjadas o amarillas son especialmente vulnerables. El estudio cubrió 257 ubicaciones alrededor de Chernobyl, y está publicado en una reciente edición del Journal of Appied Ecology.

Me ha hecho ver la frase “el canario en la mina” bajo una luz completamente distinta.

domingo, 26 de agosto de 2007

El puente está quebrado, ¿con qué lo curaremos?



Ciertamente no con “cáscaras de huevo”, como dice la rima que cantaba en el kindergarden.

Después de años de pasar a diario sobre los altos puentes que conectan a Miami Beach con el resto del continente, el reciente colapso del puente de la I-35 W en Minneapolis llegó a sembrar una ligera paranoia en la conciencia colectiva de la gente que vive por acá.

La parte buena es que un grupo de científicos del Los Alamos National Laboratory, con ayuda de otros en la Universidad de California en San Diego, están tratando de ser un poco más proactivos cuando se trata de revisar el estado de la avejentada infraestructura de algunas obras públicas en Estados Unidos. Lo que hicieron fue diseñar unos sensores electrónicos del tamaño de una tarjeta de crédito que cuestan más o menos un dólar cada uno. La idea es pegar los sensores a los puentes para recolectar información sobre el grado de estrés que sufren los materiales, advirtiendo cuándo hay que hacer reparaciones antes de que suceda un desastre.

Los sensores reciben su energía por microondas, el sol, o incluso pequeños helicópteros operados a control remoto que envían pulsos y toman lecturas. Las “tarjetas de crédito” detectan cargas eléctricas emanadas de materiales estresados como el concreto reforzado con acero. Los sensores estarán listos comercialmente dentro de algunos años.

Foto de Los Alamos National Laboratory.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Azúcar o muerte



Puede decirse que el murciélago que se alimenta del néctar de las flores es una criatura feliz: el animalillo se puede beber toda el azúcar que se le dé la gana, sin aumentar una sola onza. Pero el don de ser el mamífero que más rápidamente quema las azúcares, viene con un precio: puesto que además tiene un índice de grasa corporal sumamente bajo, si no se alimenta cada 12 horas, el dulcero murciélago estará a las puertas de la muerte. El murciélago del néctar es uno de los pocos mamíferos que se alimenta exclusivamente de azúcar, con lo cual se ha convertido en un modelo promisorio en el estudio del metabolismo de la insulina y la diabetes, dice un artículo en la revista Functional Ecology.

Los autores (Christian Voigt del Instituto Leibniz para Estudios de Animales Salvajes, en Berlín, y John Speakman, de la Universidad de Aberdeen), dicen que esta especie de murciélagos comienza a metabolizar el azúcar del néctar a los pocos minutos de haberla consumido, y que a la media hora ya están haciendo un uso del 100% de esa azúcar para darle energía al cuerpo. En comparación, en los atletas humanos más formidables, esa cifra es de un 30%.

La razón de esta eficiencia entre los murciélagos es que las flores de las que se alimentan producen azúcares simples como glucosa y fructosa, que se digieren muy rápidamente y no se convierten en grasas. Además las plantas producen muy ocas cantidades, obligando al hambriento animal a usar sus alas de cuero como si fuera un colibrí, un estilo de vuelo que quema enormes cantidades de energía.

Foto: Merlin D. Tuttle, Bat Conservation International)

viernes, 17 de agosto de 2007

Rumbo al ojo del huracán


El WP-3D Orion de la Lockheed


Pared interior del ojo de Katrina


Cada vez que anuncian la llegada de un huracán a la región del Caribe mi rutina es la misma: empacar el pasaporte, el cepillo de dientes, la cámara fotográfica y una muda de ropa. No es para salir huyendo de la tormenta. A contrario: es para ir corriendo al Centro de Operaciones Aéreas de los Cazahuracanes en la base aérea de MacDill, en Tampa, Florida.

Por razones que sólo entienden los siquiatras, estoy en una corta lista de espera de periodistas interesados en abordar un avión cuya misión será meterse al ojo del huracán… no una, sino varias veces. Penetrar en lo más profundo de un huracán es algo que no pueden hacer los radares, los satélites, ni los meteorólogos de la tele. Es crucial hacerlo para obtener datos que sólo son obtenibles “in situ” y en persona. Por ejemplo, para arrojar sondas que tomen lecturas a medida que van cayendo. Cosas como la temperatura exacta de la superficie del agua, la velocidad de los ventarrones, y la dirección de la tormenta. Erizado de instrumentos en la barriga, la nariz, las alas y hasta la cola, el avión Miss Piggy (cuyo mellizo naturalmente se llama Kermit/la Rana René), mide otras variables como la presión del aire, la humedad, la cantidad de agua y partículas de hielo dentro de las nubes, la radiación emitida por el mar, y las características del dióxido de carbono en la atmósfera, entre otras cosas.

El WP-3D Orion de cuatro turbinas turboprop entonces, se convierte en una especie de termómetro tripulado -la palabra clave siendo tripulado- para evaluar las características del huracán en distintas etapas de su corta pero letal vida.

Así que me siento a esperar. Creo que debo ser la única persona en el estado de la Florida que reza para que llegue un huracán -a ver si me llaman cuando uno de estos monstruos amenace a la Florida.

“Cuidado con lo que deseas”, me dijo el teniente coronel Mark Nelson, que ha penetrado no menos de 50 tormentas al timón del Orion. “Porque se te puede hacer realidad. He visto personas perfectamente respetables bajarse de aquí y besar el suelo”.


martes, 14 de agosto de 2007

Y todo en nombre de los delfines



Los voluntarios del Marine Mammal Conservancy, un grupo en los Cayos de la Florida dedicado a acudir en ayuda de los mamíferos marinos cuando se varan en estas costas, recibimos entrenamiento gratuito un par de veces al año para estar preparados a la hora de un episodio de éstos (una experiencia que por lo general es intensa y algo dramática). Las clases incluyen desde aprender cómo sujetar a un delfín y cómo no hacerlo, hasta cómo transportarlo, cómo alimentarlo, cómo rescatarlo, y nociones básicas de necropsia de campo, entre otras cosas.

La semana pasada nos metieron de lleno a la cocina: había que aprender a escoger, clasificar, comprar, pesar, y preparar el pescado que se les da a los delfines perdidos (es exactamente la misma dieta que se les da a aquellos que están en cautiverio en los delfinarios). No es tan fácil como suena. Saber cuándo el pescado congelado no es de buena calidad, o el pescado fresco está pasado no siempre es obvio. Hay que tener cuidado de no sobre alimentar a los delfines, o no sub alimentarlos. Hay que evitar acostumbrarlos a un mismo alimento, hay que saber cómo descongelar un pescado, y hay que saber cómo entregárselo al delfín (por ejemplo, eso de golpear el agua con el pescado para llamar la atención del delfín, no se hace).

Pero lo que no me esperaba es que la prueba más complicada consistió en la última: lavar los baldes de acero inoxidable de tal manera que no quedara una sola escama pagada a ellos (ni en el resto de la cocina). Vale decir que la experiencia me hizo sentir que estaba en la escuela naval: Tres veces le mostré orgullosamente mi lustroso balde al profe, quien lo miraba levantando una ceja, señalaba una sombra microscópica y decía: “Escama. Regrese al lavaplatos”. Que conste que yo lavo mis ollas juiciosamente cada noche. Pero esta vez aprendí que las dichosas escamas de pescado se pegan como el demonio. ¡Y tampoco se ven! Pero hay que quitarlas a toda costa porque se convierten en un cultivo de bacterias que fácilmente puede terminar matando al delfín que pretendemos alimentar. A la quinta vez regresé donde el profe, con el brazo adolorido de tanto fregar el balde “de abajo hacia arriba”, como nos explicaron. El me miró sin contemplaciones, levantó una ceja y dijo: “Jabón. Regrese al lavaplatos”.

Ahora tengo un respeto renovado por toda esa gente que trabaja al cuidado de los mamíferos marinos en los acuarios. También estoy segura de que aquellos a quienes no les gusten: uno, el olor a pescado, y dos, tener que lavar ollas, no tienen cabida en un centro de rehabilitación de delfines. Pero cuando una de estas criaturas se acerca a saludar tan pronto como uno aparece a la orilla de su piscina, ¡a uno se le olvidan los músculos adoloridos y las camisetas que ha debido botar a la basura!

viernes, 10 de agosto de 2007

El caso de los buitres mutantes



En el periódico The Australian publicaron algo con un título maravilloso: “Buitres mutantes siembran el terror en los Pirineos”. La investigación de la noticia en Google me llevó hacia otro titular, más sedado, en el Monday Times, de Londres, que decía “Hay pánico cuando 10,000 buitres hambrientos van en busca de carne fresca”. Qué lástima, ¡aquello de los buitres mutantes sonaba mil veces más genial!

De todas maneras, el suceso es interesante. Sucede que el comportamiento de los buitres de los Pirineos, en la frontera francoespañola, ha cambiado drásticamente: en lugar de surcar el cielo y abatirse sobre las vacas y otros animales muertos en la campiña, aparentemente se han vuelto sumamente agresivos, lanzándose en picada y volando bajo sobre animales (¿y turistas?) que no necesariamente están muertos. Por lo menos esa es la versión de los campesinos de la región.

La razón es sencilla: las aves están bastante hambrientas porque el ganado muerto del que normalmente se alimentan está siendo incinerado bajo órdenes de la Unión Europea. Entonces hay unos 10,000 buitres en Aragón que no tienen literalmente qué llevarse al pico. Los ornitólogos dicen que todo esto es cuestión de una histeria colectiva, porque el comportamiento de estas aves no ha cambiado en miles de años. Pero, ¿quién no habría de cambiar su comportamiento cuando le quitan la comida? Lo cierto es que ahora los ganaderos le disparan a los buitres, que han sido una especie protegida desde hace 30 años.

Quizás habría que repensar eso de incinerar al ganado. No vaya a ser que en realidad tengamos entre manos la continuación de The Birds, esta vez sin la creativa intervención de Alfred Hitchcock.

martes, 7 de agosto de 2007

Un satélite con personalidad



Las lunas de Saturno siguen llamando mi atención. Esta vez se trata de Hyperion. Es absolutamente genial. Parece una enorme esponja, o una piedra pómez para callos apoteósicos. Los científicos planetarios le dieron un primer vistazo por allá en 2005. La pobre roca de 185 kilómetros se veía como si la hubieran metido entre un balde de ácido. Al principio creíamos que eran cráteres causados por millones de impactos de materiales calentados por el sol, que dejaban sus huellas negras. Pero un análisis muy reciente publicado en julio por la revista Nature muestra que Hyperion es apenas un poco más densa que el agua, lo cual significa que más de un 40 por ciento de ella debe ser espacio vacío. En ese caso, los cometas se colarían a su interior tan fácilmente como meter el dedo en una masa de galletas. Y como hay muy poco material que entierre las huellas de los impactos anteriores, la luna luce como agujereada.

Lo cual no le ha restado nada de su pedigree: en la mitología griega, Hiperión era el titán de la luz. Hijo de Gea y Urano, se casó con su propia hermana, Theia. ¿Será por esta razón que el Olimpo lo castigó con un cuerpo tan insustancial?
De todas formas, es un satélite con mucha personalidad.

viernes, 3 de agosto de 2007

¡Por las lunas de Saturno!


Mimas




Saturno tiene 60… no años, sino LUNAS. La última de ellas fue detectada por científicos de la Universidad de Londres. Parece un puntito débil en la serie de imágenes que la sonda Cassini tomó del sistema de anillos en mayo de este año. Para el pequeño navegante es crucial detectar estas rocas espaciales y así evitar estrellarse contra ellas. Pero el creciente número de lunas también ayuda a entender mejor al Señor de los Anillos y cómo sus miles de millones de trozos de hielo interactúan entre ellos.

La nueva luna se llama temporalmente “Frank”. (Ojalá le cambien el nombre pronto). Tiene 2 kilómetros de ancha, y como muchas de sus vecinas, está hecha de roca, hielo y polvo apelmazado. Ya es la quinta luna descubierta por Cassini. Cuando la sonda partió al Cosmos, hace 10 años, solo conocíamos 18 lunas orbitando al hermoso Saturno. Mi favorita es Mimas (en la foto) porque parece una Estrella de a Muerte. Pues ya vamos para 60 lunas, gracias a Cassini y a los telescopios terrestres. Para diciembre de 2009, la órbita de la nave la pondrá cerca de Frank (a apenas 11,700 k,) y entonces podremos verla mejor.