con-ciencia

Un blog de Angela Posada-Swafford sobre ciencia, exploración y las cosas extrañas con que me encuentro durante algunos de mis reportajes./ A BLOG ABOUT COOL SCIENCE, EXPLORATION, AND SOME PERSONAL ADVENTURES IN SCIENCE REPORTING.

domingo, 29 de abril de 2007

Los Aventureros de la Ciencia





Ponte en los zapatos de Isabel, Lucas, Juana y Simón: cuatro niños entre 9 y 13 años que acaban de descubrir, usando sus conocimientos de genética, la identidad de un científico que está a punto de cometer una atrocidad. O síguelos mientras rescatan una muestra de barro del lecho marino con la prueba de la causa de la muerte de los dinosaurios. Apláudelos cuando aplican sus conocimientos de biología marina para salvar a un ballenato en el Pacífico. Y lee qué sucede cuando usan la física para evitar que una nave espacial cause una tragedia.

Estos cuatro chicos son los 'Aventureros de la Ciencia', mi nueva serie de novelas de acción, adrenalina y ciencia para preadolescentes, que debuta esta semana en la Feria del Libro de Bogotá. La escribí con la intención de llenar un nicho de literatura infantil que permanecía casi vacío: la ciencia y la exploración, tratada con la pasión y el dramatismo de las aventuras noveladas.

Cada novela (será una serie de por lo menos 12, de las cuales salen ahora 4), viene acompañada de un DVD producido por mi socio, el documentalista Mauricio Eduardo Quintero y Video Móvil, en Bogotá, con un documental de 30 minutos acerca de la ciencia real de que trata cada trama. Estarán disponibles en todas las Americas, y posiblemente en Iberia (en un futuro!). También los encontrarás en Amazon, a su debido tiempo).

Los primros cuatro títulos son: 'Dinosaurios sumergidos', 'El Dragón del Espacio', 'En el corazón de las ballenas' y 'Detectives del ADN'. Y puedes leer el primer capitulo de cada uno en mi pagina: www.angelaposadaswafford.com

También puedes leer noticias frescas al respecto de la serie en mi blog: http://aventurerosdelaciencia.blogspot.com




lunes, 2 de abril de 2007

El museo de la anti-evolución


No se ría. Existe. El Creation Museum va a abrir sus puertas en Boone County, Cincinnati, Estados Unidos (naturalmente), cerquita del aeropuerto internacional. Y para que los demás museos “evolucionistas” se mueran de la envidia, tiene un presupuesto de US$27 millones y espera recibir un cuarto de millón de visitantes anuales. En exhibición: dioramas que muestran cómo el Tyrannosaurus-rex era vegetariano y vivía en el Jardín del Edén, junto a Adán y su costilla. Y claro, el Arca de Noé estaba llena de dinosaurios. Uno se podría preguntar ¿cómo cabría un brontosaurio, si sus dimensiones eran mayores que las del fabuloso barco de madera? Fácil, contesta el museo: fue colocado a bordo cuando era pequeño. ¡Qué boba soy! ¿Cómo no se me ocurrió esa respuesta?

El museo está basado en la interpretación literal de la Biblia: el mundo fue creado en seis días de 24 horas, hace unos seis mil a diez mil años, y luego, “¡puf!”, los humanos salimos de la nada. Y además hay una exhibición según la cual la evolución es la raíz de todos los males.

Pero más allá de la payasada de 27 millones de dólares de este museo de los Picapiedra (con una colección de minerales que hace salivar a cualquiera) lo asustador es que, según una encuesta de Gallup, el 47 por ciento de los estadounidenses cree a pie juntillas que Dios creó al mundo hace diez mil años. Entre estos fervientes están las personas con poca educación, algunas personas mayores de 65 años, y una gran cantidad de republicanos.

Y el museo utiliza modelos de dinosaurios que mueven el cuello y rugen, para atraer gente. Las pobres bestias reclutadas a las malas no pueden defender su edad: Un rugido mayúsculo es el que lanzaría el T-rex cuyos huesos verdaderos de 70 millones de años tengo en mis manos ahora mismo, a medida que trabajo en su restauración con especialistas del Museo Carnegie en Pittsburgh, un museo que sí es de verdad (la crónica sobre “cómo construir un dinosaurio” viene a finales de esta semana).

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La revista Muy Interesante de abril tiene una nota sobre Ciencia contra Religión, en http://www.muyinteresante.es

En la fotografía, Ken Ham, el presidente del grupo Answers in Genesis, que financió el museo, con un molde de la cabeza de T-rex, que pasó de los 65 millones de años a los 10,000. ¡Vaya regreso a la juventud!